Por HerreHache
Lapidarias definiciones de los intendentes Sastre y Balochi. La conformación de un frente con el gobernador Torres toma cada vez más cuerpo. Los millones de Guillermo Quiroga y una frase que quedó para la historia.
Si algo le faltaba al justicialismo de Chubut para hacer más profunda su decadencia, eso ocurrió esta semana. Le van quedando solo cabos sueltos que, por ahora, nadie es capaz de unir. Después de la lastimosa y estrepitosa derrota de Juan Pablo Luque en las elecciones de 2023 a manos de un joven Ignacio Torres, le quedó poco oxígeno. Pasados casi tres años ya tiene serios problemas para seguir respirando.
El acto por un nuevo aniversario de Puerto Madryn el pasado martes 28 marcó la primera grieta. Gestos difíciles de digerir para algunos dirigentes del partido que fundó el general allá por 1945. Gustavo Sastre elogiando a Torres en su discurso. Torres elogiando a Gustavo Sastre en el suyo. Firmaron una reparación histórica para la ciudad del Golfo Nuevo y ninguno de los dos perdió la oportunidad de hablar no solo con las palabras. También lo hicieron con los gestos.
Pero lo peor para la dirigencia del alicaído PJ llegó después. Y no se limitaría solo a lo que ocurrió en Puerto Madryn. Desde otros lugares, algo lejanos otros dirigentes les hicieron saber cuantos pares son tres botas. Primero fue Gustavo Sastre quien trató a los dirigentes del partido de “aburridos”. Fue cuando dijo públicamente: «A veces el PJ genera aburrimiento porque es año tras año y turno electoral tras turno electoral que se sigue hablando y discutiendo exactamente lo mismo, siempre las mismas caras, pero a veces las metodologías no las cambian, por más que cambien las caras» se quejó, y agregó que «el Partido Justicialista tiene que tener un cambio de metodología y trabajar en serio como tiene que trabajar».
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Pero faltaba la última gota para hacer derramar el vaso. Admitió que trabaja junto a Torres, en la conformación «de un gran frente electoral donde convergen distintas ramas y distintas ideologías con el solo objetivo de trabajar por los chubutenses». La primera bala al corazón de un partido que empezó a desangrarse.
A Sastre lo siguió Sebastián Balochi, en la otra punta de la provincia. El intendente de Sarmiento, de las jóvenes promesas del partido no quiere quedarse sin aire para respirar. Por eso destacó la relación de diálogo que mantiene con el gobernador, sin importar los partidos políticos y fue contundente al afirmar que «yo hablo con “Nacho”, y al que le moleste, que le moleste» y agregó que «muchos peronistas se han sumado al gabinete de “Nacho”, mientras que hay otros que hablan a escondidas con él o andan llorando por los rincones”.
Pero fue más allá: «Una vez dije: cuál es el problema de construir con Nacho», dejando en claro que «yo no tengo prejuicios» al no descartar formar parte de un frente electoral con el mandatario provincial. «Nosotros como espacio político vamos a estar en el lugar que mayor proyección le dé a Sarmiento» sostuvo, y dijo que «eso de nacer y morir en el mismo partido es puro cuento, y la historia política de Chubut demuestra que el peronismo hace décadas que viene en frentes electorales». Tal vez, la frase más fuerte y que define del todo, sus palabras.
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Mientras tanto Juan Pablo Luque intenta por todos los medios “unir” al peronismo provincial para intentar recuperar el poder que, en la provincia, el justicialismo sostuvo por más de 20 años. De todas maneras, no se pone de acuerdo. Por un lado, va a encuentros con el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y por el otro se pone una vincha que dice “Cristina libre”. O vive en Narnia (un mundo mágico donde las vacas vuelan y se ordeñan a los pájaros) o nadie le avisó que existe una interna feroz entre Axel y Cristina que no se sabe hasta dónde puede llegar.
Si Luque no distingue las peras de las manzanas, difícilmente pueda entender que el peronismo de Chubut recibe una bala en el pecho todos los días y que cada vez está más lejos de poder lograr una decorosa actuación (porque será una actuación) en las elecciones del año que viene.
“Hoy Luque, Othar y Linares son los mejores jefes de campaña de Torres”, le dijo una voz fuerte del Justicialismo provincial a esta columna mientras masticaba bronca por la actualidad del partido del general.
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Es verdad que en política los números previos se terminan cuando comienzan a hablar los votos de la gente. Pero hay realidades que van más allá. Con dos intendentes fuertes (Balochi y Sastre) que comienzan a ver un horizonte “negro” dentro del partido al que pertenecen, al menos en los papeles y una dirigencia que encabezada por el diputado provincial Gustavo Fita (que cuando le quiere pegar un tiro a la tierra le erra) se aleja cada vez más no sólo de la gente sino también de los propios, no hay que pensar demasiado. Está madurando el nocaut.
Es que existe un riesgo cierto que en cualquier momento una ola gigante salga del mar y se lo lleve puesto.
NADA SE PIERDE. La jueza Eve Ponce rechazó los planteos preliminares presentados por la defensa de Guillermo Quiroga y dejó la causa en condiciones de avanzar hacia la etapa de juicio oral. La resolución desestimó tanto el pedido de sobreseimiento como el planteo de nulidad vinculado al levantamiento del secreto bancario, una medida considerada clave para la investigación. Quiroga es secretario general de ATE y, además, ocupa un cargo en el Directorio de Seros. El juicio que se acerca tiene que ver con el uso de dinero del gremio para gastos personales por un valor que supera los 22 millones de pesos. No hace mucho, el secretario general del gremio a nivel nacional, Rodolfo Aguiar, dijo que Quiroga era “un perseguido político”. Hay que recordar que en el caso también estuvo involucrada su exmujer, Mirta Simone, quien fue a un juicio abreviado. Actualmente es la nueva directora de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. No puede ejercer cargos gremiales.
LA FRASE. “Lo que pasó es una cagada” (secretario de Salud, Sergio Wisky, sobre el corte de energía en quirófanos del hospital de Esquel mientras se realizaban dos intervenciones quirúrgicas el lunes pasado).


