La víctima se llamaba Gastón Epuyan y tenía 30 años. Aparentemente, murió cuando era trasladado al hospital en un Peugeot 408 negro que iba a ser secuestrado por la policía.
El homicidio, de una alevosía abismal, ocurrió este lunes a la madrugada en el barrio Juan Moreira, en el extremo oeste de la ciudad y hasta esta mañana no había ningún detenido. La policía busca a los que habrían estado con el fallecido tomando alcohol hasta momentos antes del crimen.
La víctima tenía golpes en todo el cuerpo y un tiro, presuntamente de escopeta, en un pie. Los investigadores dicen que el hecho ocurrió adentro del domicilio y que Epuyan –quizás después que se fueran los asesinos—buscó abandonar la vivienda tal vez para llegar hasta la casa de un hermano que viviría al lado, pero terminó cayendo en el acceso; en donde la policía descubrió un imponente charco de sangre. Casi similar al que había en el comedor, adentro del inmueble.

Según las autoridades, a las dos y cuarto de la mañana llamaron desde el hospital que había ingreso un herido con arma de fuego y golpes que “no tenía signos vitales”. El hecho de sangre habría ocurrido antes de esa hora: fue en el barrio Juan Moreira 4, en el domicilio del fallecido situado en la calle Pascual Daleoso casi Costanera (Noticia en proceso)


