La Gran Torre Costanera, ubicada en Santiago de Chile, se destaca como el edificio más alto de América del Sur. Con 300 metros de altura y 62 pisos, el rascacielos integra oficinas, hoteles, locales comerciales y una plataforma de observación que permite disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad y la cordillera de los Andes, consolidándose como un ícono urbano y turístico.
Su construcción fue un desafío de ingeniería monumental. Combinando concreto reforzado y acero estructural, el diseño asegura estabilidad frente a sismos y fuertes vientos, garantizando resistencia y durabilidad. El proyecto comenzó a tomar forma en 2006 y, tras años de planificación avanzada, se inauguró oficialmente en 2014, transformando el perfil arquitectónico de Santiago.
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El edificio forma parte del complejo Costanera Center, que incluye un centro comercial y otras torres, centralizando comercio, oficinas y servicios en un solo espacio urbano. Cada día, decenas de miles de personas transitan el lugar, consolidando al rascacielos como un referente para visitantes y habitantes de la ciudad.
Además de su función comercial y residencial, la Gran Torre Costanera se ha convertido en un atractivo turístico. Su plataforma de observación permite a los visitantes contemplar la ciudad desde las alturas, mientras que su imponente diseño arquitectónico lo posiciona entre los edificios más destacados del mundo en cuanto a altura y modernidad.
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A nivel global, la Gran Torre Costanera se encuentra lejos de los gigantes como el Burj Khalifa en Dubái (828 m) o la Shanghai Tower (632 m), pero lidera en Sudamérica, marcando un nuevo estándar en la región y consolidando a Santiago como un centro urbano moderno y competitivo en arquitectura.
Fuente: Diario UNO.


