El riesgo país argentino superó los 675 puntos básicos y alcanzó su nivel más alto del año, en una nueva jornada de caída de los bonos soberanos.
A principios de julio, el indicador había tocado un mínimo de 403 puntos. Desde entonces, la tendencia negativa se profundizó y los títulos argentinos acumularon nuevas pérdidas. En la última rueda, las cotizaciones de los bonos retrocedieron alrededor de un 1,5%, mientras que el riesgo país continuó en ascenso.
Las principales preocupaciones del mercado no se concentran tanto en los vencimientos de 2027, sino en la posibilidad de afrontar los compromisos de deuda a partir de 2028. El bono AO29 ya ofrece un rendimiento superior al 10% anual, por encima del 8,5% de algunas colocaciones anteriores. Ante las tasas elevadas, el Tesoro evitó emitir deuda en dólares en sus últimas cuatro licitaciones.
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El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que el Gobierno podría recurrir al swap con China si enfrenta dificultades para colocar deuda en el mercado local. Ese mecanismo permitiría liberar divisas destinadas a importaciones de origen chino y utilizarlas para atender vencimientos. Al mismo tiempo, las compras de dólares del Banco Central sumaron unos 1.000 millones en octubre, tres veces lo registrado durante todo septiembre.
El panorama financiero también está condicionado por las expectativas políticas. Según el análisis de Pablo Wende, el estancamiento del apoyo a Javier Milei en torno al 38% y los movimientos de dirigentes opositores, entre ellos Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, alimentan la incertidumbre de los inversores sobre el resultado electoral y la política económica que podría aplicarse desde 2028.
Pese al deterioro de los activos argentinos, el artículo plantea que el castigo a los bonos podría resultar prematuro, dado que todavía falta un año para las elecciones presidenciales. La incertidumbre también afecta a las acciones bancarias, que acumulan pérdidas cercanas al 30% en lo que va de 2026 y superiores al 50% desde comienzos de 2025. La evolución del financiamiento y las expectativas políticas serán factores centrales para determinar si continúa la caída de los títulos soberanos.
Fuente: Infobae.


