La iniciativa impulsada por el oficialismo obtuvo 40 votos afirmativos y ahora pasará a Diputados. El debate expuso una fuerte división entre quienes defienden la flexibilización para atraer inversiones y quienes alertan sobre un retroceso ambiental.
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El oficialismo consiguió este jueves la aprobación con media sanción de la reforma a la Ley de Glaciares tras una extensa sesión en el Senado que culminó con 40 votos a favor, 31 en contra y una abstención. El proyecto ahora deberá ser tratado por la Cámara de Diputados cuando se inicie el período de sesiones ordinarias.
Desde uno de los palcos del recinto celebraron la votación la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro del Interior, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem.
La reforma constituye un compromiso asumido por el Gobierno con gobernadores de provincias cordilleranas que buscan una normativa más flexible para impulsar inversiones en minería e hidrocarburos.
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El proyecto modifica la ley 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Protección de Glaciares y del Ambiente Periglacial, sancionada en 2010, con el objetivo de redefinir el alcance de las áreas protegidas.
La iniciativa mantiene la prohibición absoluta de actividades económicas en glaciares, pero introduce una diferenciación en las denominadas “formas periglaciares”. Según el nuevo texto, solo quedarán bajo protección estricta aquellas que cumplan una función hídrica comprobable como reservas estratégicas de agua dulce y recarga de cuencas.
De esta manera, ciertas áreas periglaciares que no tengan una función hídrica fehaciente podrían habilitarse para proyectos productivos, principalmente vinculados a la minería.
El proyecto también crea el Inventario Nacional de Glaciares, que estará a cargo del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), bajo coordinación de la Secretaría de Energía. Este organismo deberá identificar y clasificar glaciares y zonas periglaciares en todo el territorio nacional.
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Entre las actividades que continúan prohibidas figuran la exploración y explotación minera e hidrocarburífera en glaciares, la liberación de sustancias contaminantes y la construcción de infraestructura que altere su condición natural. Se permiten investigaciones científicas, tareas de rescate y deportes no motorizados como el andinismo.
Antes del inicio del debate se registraron incidentes frente al Congreso. Un grupo de activistas de Greenpeace fue detenido tras intentar saltar las rejas del Palacio Legislativo para protestar contra la reforma.
También se denunció la represión a un camarógrafo del canal A24 mientras cubría los disturbios.
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Durante la sesión, el senador de La Libertad Avanza Agustín Coto defendió la reforma al señalar que busca “armonizar la normativa” y terminar con la ambigüedad jurídica vigente.
En la vereda opuesta, el justicialista Daniel Pablo Bensusán advirtió que no se trata de una mera cuestión técnica y planteó que está en juego la prioridad entre intereses económicos y la protección del agua.
El chubutense Carlos Linares cuestionó la falta de consenso social, mientras que la ex presidenta Alicia Kirchner habló de “retroceso institucional” y reclamó mayor debate en comisión.
Desde el oficialismo, el senador Bruno Olivera sostuvo que la nueva redacción brindará seguridad jurídica y protegerá mejor el recurso hídrico. En tanto, el rionegrino Enzo Fullone afirmó que la norma fortalece el federalismo y la autonomía provincial.
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El senador Martín Soria calificó el proyecto como “una reforma ideológica” orientada a profundizar un modelo extractivista. En la misma línea se expresó Ana Marks, quien alertó sobre un eventual impacto en las economías regionales.
Desde la UCR, Maximiliano Abad anticipó su voto negativo al considerar que el texto no logra equilibrio entre preservación y desarrollo. También rechazaron la iniciativa Adán Bahl y Alejandra Vigo, quienes cuestionaron la solidez técnica del proyecto.
En cambio, el radical Flavio Fama apoyó la reforma y defendió la compatibilidad entre protección ambiental y actividad minera.
La jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, cerró el debate al pedir superar la “falsa dicotomía” entre agua y trabajo. Aseguró que la columna vertebral de la ley no se modifica y que la nueva delimitación permitirá atraer inversiones sin comprometer las reservas estratégicas.
Con la media sanción obtenida, el proyecto abre un nuevo capítulo en la Cámara de Diputados, donde se anticipa un debate igualmente intenso. La discusión sobre la Ley de Glaciares vuelve así al centro de la agenda política, en un contexto de tensión entre la necesidad de atraer inversiones y la preservación de recursos naturales estratégicos.
Fuente: Noticias Argentinas


