El uso de billetes continúa en caída libre en la Argentina y ya representa apenas el 6% de la economía, según el último Informe de Inclusión Financiera del Banco Central. Mientras en redes se debatía la propuesta de Emmanuel Álvarez Agis para gravar el uso del efectivo, los datos muestran que el billete está siendo desplazado rápidamente por los pagos electrónicos, especialmente por las transferencias y el QR.
La discusión se encendió luego de que Álvarez Agis planteara reemplazar el impuesto al cheque por un tributo al efectivo, idea que el presidente Javier Milei rechazó de manera contundente. Sin embargo, el Gobierno también descartó eliminar el impuesto al cheque en el corto plazo, un tributo creado en 2001 que hoy aporta el 1,5% del PBI, incluso más que las retenciones.
El informe del BCRA confirma que el uso cotidiano de efectivo también cae de manera acelerada: las extracciones por adulto pasaron de casi tres retiros mensuales a menos de dos en un año y medio. En supermercados y mayoristas, la participación del billete también volvió a retroceder, consolidando una tendencia estructural.
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Mientras tanto, el boom de pagos digitales sigue en expansión. En junio de 2025 cada adulto realizó en promedio 28,4 operaciones electrónicas mensuales, con un crecimiento interanual del 13,2%. Los pagos inmediatos concentran el 60% de todas las operaciones y el 73% del monto total, mientras que las transferencias por adulto se triplicaron desde 2023.
Los Pagos con Transferencia (PCT) ganan terreno por sus comisiones bajas y acreditación instantánea, y algunos sectores empresarios incluso ven con buenos ojos la propuesta de gravar el efectivo. También crecen los Fondos Comunes de Dinero, que permiten pagar con dinero invertido, restando espacio a las tarjetas de débito, mientras que el crédito vuelve a tomar impulso.
La digitalización también se refleja en el comportamiento de los usuarios: 28,3 millones de personas realizaron pagos electrónicos en el primer semestre y los usuarios mixtos crecieron fuerte desde 2022. Con una población altamente conectada por celular e internet, la transición hacia una economía cada vez más digital parece ya irreversible.
Fuente: TN.


