El Vaticano lanzó una dura advertencia contra la Fraternidad San Pío X, un grupo tradicionalista que desafía la autoridad del Papa y que planea ordenar nuevos obispos sin autorización pontificia.
La decisión del grupo, fundado por Marcel Lefebvre, generó una fuerte reacción en la Santa Sede, que calificó la iniciativa como un posible acto de cisma dentro de la Iglesia católica.
El cardenal Víctor Manuel Fernández advirtió que las ordenaciones previstas para julio constituyen una ruptura grave con el derecho canónico y podrían derivar en la excomunión automática de los responsables.
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El conflicto se centra en la negativa del grupo a aceptar la autoridad del Papa en la designación de obispos, una norma fundamental del funcionamiento de la Iglesia católica establecida por el derecho eclesiástico.
La Fraternidad San Pío X sostiene que sus acciones buscan preservar la tradición litúrgica anterior al Concilio Vaticano II, lo que ha profundizado la tensión histórica con Roma desde su fundación en 1970.
Si las ordenaciones se concretan en julio, el enfrentamiento entre el Vaticano y el grupo tradicionalista podría escalar a su punto más crítico desde la crisis de 1988, con consecuencias disciplinarias y religiosas de alto impacto.


