En Navarro, un pueblo bonaerense de poco más de 20 mil habitantes, una historia de amor se abrió paso entre zambas, pañuelos y miradas que, al principio, no se animaban a reconocerse. Camila y Julio se conocieron en 2019 en una peña folklórica, pero recién tres años después —cuando ella ya era mayor de edad— el vínculo comenzó a tomar una forma distinta. Hoy, con 21 y 55 años respectivamente, afirman que su relación se consolidó pese a las resistencias sociales que debieron atravesar.
Ambos recuerdan que, al principio, solo compartían ensayos y coreografías. Él registraba eventos culturales; ella era parte de un grupo juvenil de danza. Con el tiempo, los encuentros se volvieron más habituales y el “compañerismo” que creían tener dejó entrever una conexión que para ellos era natural, pero que generó ruido puertas afuera. Los prejuicios se intensificaron en su pueblo, donde la diferencia de edad marcó el primer filtro para cuestionar lo que vivían.
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El momento decisivo llegó en 2022, cuando comenzaron a verse lejos del foco local, especialmente en las peñas de Parque Centenario. Allí se dieron cuenta de que el vínculo había trascendido cualquier especulación. Con el paso de los meses la relación se hizo pública y, aunque las familias terminaron aceptándolos, la exposición generó tensiones. Julio incluso llegó a perder vínculos laborales, mientras que Camila afrontó discusiones y distanciamientos dentro de su círculo íntimo.
Con el tiempo, eligieron transformar las críticas en impulso creativo. Fundaron su propia peña, Munakuy Tusuy, que hoy reúne a decenas de alumnos. También crecieron en redes: un video en TikTok los volvió virales y los puso frente a una audiencia que, entre comentarios de apoyo y ataques sin firma, los obligó a aprender a convivir con la exposición digital. “Al principio dolía, ahora filtramos”, admite ella.
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Hoy conviven, enseñan folclore y proyectan viajes, familia y más escenarios. Hablan sin rodeos de la diferencia generacional, pero remarcan que su vínculo se sostiene en algo más simple y, para ellos, suficiente: “No buscamos encajar —dicen—. Nos amamos y listo”.
Fuente: Infobae.


