La situación de violencia en Haití provoca la suspensión de actividades en su principal puerto, mientras la violencia y la inestabilidad política afectan profundamente al país.
El principal puerto de Haití se encuentra en una situación de parálisis tras la suspensión de todas las actividades de carga y descarga de mercancías por parte de Caribbean Port Services (CPS), debido a actos de sabotaje y vandalismo provocados por pandillas en Puerto Príncipe y otras zonas del país.
La violencia escaló durante protestas en las que se exigía la renuncia del primer ministro Ariel Henry, quien permanece fuera del país. Ante la ausencia de Henry, el primer ministro interino Patrick Michel Boivert ha extendido el estado de emergencia en el departamento Oeste y el toque de queda hasta el 11 de marzo, en un intento por restablecer el orden.
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El deterioro de las condiciones de vida, especialmente para mujeres y niñas, ha sido destacado por la coordinadora residente y de Asuntos Humanitarios de la ONU en Haití, Ulrika Richardson, quien alertó sobre el desplazamiento de miles de civiles debido a la violencia de bandas criminales. Esta situación dificulta el acceso a servicios básicos y agrava la precaria situación en el país.
El sistema de salud de Haití se encuentra al borde del colapso, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), debido a la escasez de personal, equipos y suministros médicos, agravado por la inseguridad en el puerto de la capital.
Mientras tanto, la situación política sigue siendo incierta, con Ariel Henry fuera del país desde el 1 de marzo y con pandillas que amenazan con derrocarlo. Estados Unidos ha instado a acelerar el cambio de gobierno para mitigar la crisis de seguridad en el país.
Fuente: France 24


