La idea de que el mes de nacimiento puede influir en la personalidad genera interés desde hace décadas y no se limita a creencias astrológicas. Distintos estudios en psicología y neurología evaluaron si los factores ambientales presentes en los primeros meses de vida pueden dejar huellas duraderas en el comportamiento y el estado emocional de las personas.
Si bien la ciencia descarta que exista un mes que garantice “buenas personas”, varias investigaciones coinciden en que quienes nacen durante la primavera presentan, en promedio, ciertos rasgos considerados positivos. En particular, los meses de septiembre y octubre aparecen asociados a un mejor estado de ánimo y mayor estabilidad emocional.
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Los especialistas explican estos patrones a partir de variables como la exposición a la luz solar, la temperatura y el entorno durante el embarazo y los primeros meses de vida. Estos factores pueden influir en procesos neurobiológicos tempranos vinculados a la regulación emocional y la producción de neurotransmisores.
Entre las características que con mayor frecuencia se repiten en personas nacidas en esos meses, los estudios mencionan mayor optimismo, niveles más bajos de irritabilidad, mejor control de las emociones y una mayor predisposición a la sociabilidad y a los vínculos positivos.
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De todos modos, los científicos subrayan que el mes de nacimiento solo puede inclinar tendencias generales y no determina la personalidad de nadie. La crianza, el contexto social, la educación y las experiencias de vida tienen un peso decisivo, muy superior al calendario, en la construcción de cómo somos.
Fuente: TyC Sports.


