Lucy Letby, una enfermera neonatal de 34 años, fue condenada a cadena perpetua por asesinar a siete bebés e intentar matar a otros siete mientras trabajaba en el Hospital Countess of Chester, en Inglaterra.
La investigación, que destapó una serie de crímenes macabros, reveló que Letby empleaba métodos que dejaban pocas pruebas, como inyectar aire en el torrente sanguíneo de los bebés, administrarles aire o leche en el estómago mediante sondas nasogástricas, envenenarlos con insulina e interferir en sus respiradores.
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La condena de Letby ha vuelto a captar atención tras la reanudación de los interrogatorios por posibles nuevas víctimas. Aunque la policía de Cheshire no ha podido vincularla directamente con más muertes, los detectives británicos continúan investigando otros incidentes ocurridos durante su tiempo en el hospital, revisando la atención brindada a unos 4000 bebés ingresados entre 2015 y 2016.
A pesar de las pruebas en su contra, Letby sigue proclamando su inocencia, y su defensa apeló todas las condenas. Sin embargo, el testimonio de médicos como el Dr. Stephen Brearey, quien participó en la investigación, sugiere que es probable que la enfermera haya comenzado a atacar a los bebés mucho antes de su primera víctima confirmada, un gemelo prematuro en junio de 2015.
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El caso ha generado gran controversia, con algunos defendiendo la inocencia de Letby y cuestionando la validez de la evidencia presentada en su juicio. Sin embargo, la investigación pública sobre las fallas del hospital sigue su curso, sin que se revisen por el momento las condenas.


