El icónico teatro de Sídney nació de una visión ambiciosa, pero su construcción estuvo marcada por disputas políticas, sobrecostos y el exilio de su arquitecto.
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El proyecto de la Ópera de Sídney comenzó en la década de 1940, cuando el director de orquesta Sir Eugene Goossens impulsó la idea de un teatro de ópera que transformara a Australia en un referente cultural. Su insistencia convenció al gobierno de Nueva Gales del Sur, que en 1956 organizó un concurso internacional para su diseño.
La propuesta ganadora fue la del arquitecto danés Jørn Utzon, quien presentó un diseño innovador inspirado en las velas de un barco. Sin embargo, la construcción en Bennelong Point enfrentó serias dificultades desde el inicio: el suelo era inestable, los costos se dispararon y la falta de planos definitivos generó retrasos.
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En 1965, con el ascenso de un nuevo gobierno, comenzaron las presiones sobre Utzon para que justificara los gastos. Al negarse a entregar detalles técnicos que consideraba innecesarios, el arquitecto dejó de recibir pagos y finalmente renunció en 1966, exiliándose sin ver terminada su obra.
Pese a las modificaciones impuestas por los nuevos arquitectos, la Ópera de Sídney fue inaugurada en 1973, con un costo 14 veces mayor al presupuestado. Aunque se convirtió en un símbolo de Australia, la historia de su construcción sigue marcada por el escándalo y la traición.
Fuente: Infobae
Foto: Historia National Geographic


