Barcelona se convirtió en escenario de un fallo judicial sin precedentes en España. El Juzgado de lo Social número 31 dictaminó que los efectos adversos provocados por la vacuna contra el COVID-19 de AstraZeneca pueden considerarse accidente laboral, marcando un hito en la jurisprudencia nacional.
La resolución favorece a Pedro García, docente de Física y Química en el Institut Infanta Isabel d’Aragó, quien en 2021 recibió la vacuna como parte del grupo de trabajadores esenciales. Semanas después, desarrolló una trombosis severa que lo mantuvo hospitalizado más de tres semanas, incluyendo cuidados intensivos. Los médicos diagnosticaron trombocitopenia trombótica inmune inducida por la vacuna Vaxzevria, reacción reconocida por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
El tribunal, respaldado por el abogado Francesc Feliu, especialista en Derecho Sanitario, determinó un vínculo directo entre la vacunación y la actividad profesional de García. Esto implica que sus secuelas médicas sean tratadas como accidente laboral, otorgándole beneficios adicionales en cobertura y protección social.
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La Asociación de Trabajadores Esenciales Afectados por la Vacuna de AstraZeneca (ATEAVA) celebró la sentencia como “el primer gesto de justicia” tras años de lucha, destacando el reconocimiento público a la situación de afectados silenciosos desde la campaña de vacunación.
Actualmente, García continúa bajo seguimiento médico por la obstrucción permanente de la vena que conecta con el hígado. Aunque su estado funcional es estable, los especialistas advierten sobre posibles complicaciones futuras.
Este fallo establece un precedente legal que podría abrir la puerta a nuevas reclamaciones de otros trabajadores esenciales que hayan sufrido efectos adversos similares, consolidando un cambio significativo en el tratamiento jurídico de los efectos secundarios de la vacunación laboral.
Fuente: Noticias Argentinas
Foto: Archivo


