Washington anunció un nuevo paquete de sanciones contra altos funcionarios iraníes y empresas vinculadas al régimen, a quienes responsabiliza por la violenta represión de manifestantes y el uso de redes financieras ilegales para evadir castigos internacionales.
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Estados Unidos impuso este viernes nuevas sanciones contra altos funcionarios del Gobierno iraní y mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), en respuesta a la represión de protestas antigubernamentales que, según organismos civiles, dejaron miles de muertos en todo el país. Las medidas fueron anunciadas por el Departamento del Tesoro a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y apuntan a responsables directos de las fuerzas de seguridad y a estructuras financieras utilizadas para eludir sanciones.
Entre los sancionados se encuentra el ministro del Interior de Irán, Eskandar Momeni Kalagari, a quien Washington acusa de supervisar a las fuerzas involucradas en la detención arbitraria y muerte de manifestantes pacíficos. La lista incluye además a altos jefes del aparato represivo del IRGC, como Mayid Jademi, responsable de inteligencia, y varios comandantes regionales con injerencia directa en la represión en Teherán, Hamadán, Guilán y Kermansha.
Desde el Tesoro estadounidense, el secretario Scott Bessent aseguró que la administración de Donald Trump continuará “atacando a las élites corruptas que se enriquecen a costa del pueblo iraní”, y denunció que el régimen intenta transferir fondos obtenidos de manera ilícita hacia el exterior para protegerlos del colapso económico interno.
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Las protestas en Irán comenzaron a fines de diciembre en un contexto de profunda crisis económica y escasez, y rápidamente derivaron en un desafío directo al régimen islámico. Mientras el Gobierno iraní reconoce unas 3.000 muertes y atribuye los disturbios a grupos “terroristas” apoyados por potencias extranjeras, organizaciones independientes como HRANA estiman que la cifra real de víctimas podría superar las 6.000 y llegar incluso a las 10.000.
El nuevo paquete de sanciones también alcanzó al empresario Babak Morteza Zanjani, acusado de desviar miles de millones de dólares provenientes de la venta de petróleo, y por primera vez incluyó a plataformas de criptomonedas con sede en el Reino Unido, señaladas por facilitar el lavado de dinero y la evasión de sanciones mediante activos digitales.
Asimismo, Estados Unidos sancionó al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, a quien responsabiliza por incitar a la violencia contra los manifestantes, y a un grupo de personas y empresas presuntamente involucradas en redes de blanqueo de capitales vinculadas al comercio petrolero iraní.
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Las medidas se suman a las adoptadas esta semana por la Unión Europea, que también sancionó a funcionarios iraníes y catalogó a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista. En respuesta, Teherán amenazó con declarar terroristas a los ejércitos europeos y advirtió sobre represalias militares ante cualquier intervención extranjera.
Las sanciones estadounidenses implican el congelamiento de activos bajo jurisdicción de Estados Unidos, la prohibición de transacciones con ciudadanos y empresas estadounidenses y restricciones de viaje, en un escenario de creciente tensión geopolítica en Oriente Medio.
Fuente y foto: Infobae


