La medida fue firmada en Washington y establece que las agencias federales podrán revisar durante 30 días los sistemas de inteligencia artificial más avanzados antes de que lleguen al público. La decisión busca reforzar la ciberseguridad y prevenir posibles usos maliciosos de la tecnología.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una nueva orden ejecutiva que permitirá al Gobierno federal acceder anticipadamente a los modelos de inteligencia artificial más avanzados antes de su lanzamiento comercial. La iniciativa fue aprobada en la Casa Blanca, en Washington, y representa la primera gran directiva sobre inteligencia artificial impulsada durante su segundo mandato.
La normativa establece un período de revisión de 30 días para que organismos federales puedan analizar determinadas herramientas de IA consideradas de frontera tecnológica. La versión definitiva redujo significativamente los plazos previstos en borradores anteriores, que contemplaban un acceso anticipado de hasta 90 días, una propuesta que había generado objeciones dentro de la industria tecnológica.
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Según la administración estadounidense, el objetivo es detectar posibles vulnerabilidades que puedan ser aprovechadas para ciberataques contra infraestructuras críticas, sistemas gubernamentales o redes estratégicas. Entre los modelos que podrían quedar alcanzados por este mecanismo se encuentran futuras generaciones de sistemas desarrollados por empresas como OpenAI y Anthropic.
La orden no impone una regulación obligatoria sobre el desarrollo de inteligencia artificial, sino que crea un esquema de cooperación para identificar qué modelos requieren una supervisión especial. Además, habilita la participación de determinados “socios de confianza” que también podrían acceder anticipadamente a estas tecnologías bajo protocolos de seguridad específicos.
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El documento incluye otras disposiciones vinculadas a la protección digital. Entre ellas, ordena al Departamento de Defensa reforzar sus redes clasificadas y dispone que el Departamento de Justicia impulse acciones penales contra quienes utilicen herramientas de inteligencia artificial para cometer delitos informáticos o vulnerar sistemas de seguridad.
Desde la Casa Blanca señalaron que la medida busca equilibrar innovación y protección tecnológica. La portavoz presidencial, Liz Huston, afirmó que la iniciativa refleja un enfoque destinado a fortalecer el liderazgo estadounidense en inteligencia artificial sin frenar el desarrollo del sector, en un contexto de creciente competencia internacional y de avances cada vez más acelerados en esta industria.
Con información de WIRED.


