Rápido y furioso, más allá del experimentado y endeble rival, así pasó el demorado debut de Walter Ezequiel Matthysse sin el cabezal. La pelea por los puntos gordos fue muy fugaz, sin transpirar, y son los primeros que le permitieron comenzar a llenar su virgen libreta profesional con un asterisco de ganador y hasta por la vía propia de un apellido siempre emparentado con lo explosivo.
Y a propósito de la dinastía interminable y la pólvora en los puños de cualquier Matthysse, papá Walter Darío, híper entusiasmado y pleno de orgullo, no se anduvo con chiquitas y, en la nota radial, afirmó que Ezequiel es algo así como la unión de todos, pero en un extracto mejorado.
La charla se desarrolló en el programa social y deportivo “Nada Personal”, que se emite todos los mediodías en la FM Comunitaria 105.3 de Trelew radiosudaca.org, y que, además, tiene su repetición todas las noches a partir de las 22.

Este viernes, “El Niño Terrible” se enfrentará al cordobés de 26 años, Franco Morello, de La Cumbre, Córdoba. Será a 4 rounds. El escenario será “La Calera” e irá nuevamente por la pantalla de Tyc Sports. El rival llega igual que el trelewense: una victoria, también por nocaut, en una presentación.
“El Terrible” Walter comenzó mencionando que “se esperó mucho para esta oportunidad, así que lo vivimos como siempre es en la familia, reunidos en mi casa y todos por demás ansiosos, pero los nervios pasaron rápido, porque él terminó todo muy pronto. Recién nos relajamos cuando finalizó la pelea, bajamos las tensiones y todo fue pura alegría”, contó.
Hombre duro, igual confesó que “esa noche lógico que hubo lágrimas. aunque yo no tanto porque estaba haciendo el asado y tomando cerveza me puso mimoso, pero me emocioné mucho, sin dudas. Si bien peleó con alguien que llegaba con un record negativo, el rival era muy experimentado, ya que había hecho doce peleas”, comentó.

No queriendo molestar la concentración de su primogénito, sostuvo que “el día de la pelea no lo llamé en ningún momento. O sea, mantuvimos la costumbre que se respeta en la casa, donde jamás hablamos de boxeo. A veces escuchamos que a Ezequiel le están haciendo una nota o está hablando con su promotor o con el entrenador, pero entre nosotros, en la familia, en general no se habla de boxeo”, repasó.
Sobre aquellos viejos pero muy buenos momentos que experimentaba en su época de pugilista, recuerda que “me generaba algo especial cuando iba viajando para el estadio. Era esa ansiedad y eso de que te están llevando al muere ja ja, a meterte entre cuatro cuerdas y te dejan solo. Pero en general con Ezequiel este tema nunca lo hablamos. Incluso en todo el tiempo que demoró que él pudiera debutar en el profesionalismo, nunca hablamos especialmente de algún tema”, agregó.
Tiene fijado en la mente lo que supone fue “el” momento donde la actitud de Ezequiel hizo un click: “Él estaba algo desganado porque se le había caído una pelea. En el exterior, creo que era, y por el tema de la pandemia. Recién lo habían llamado para avisarle. Me acuerdo que estábamos comiendo milanesas con puré. El loco venía entrenándose a full. Entonces, al verlo así, triste, hablando con la madre, le digo “loco, tan poca fe te tenés”, recordó de aquel instante.

“Él lo cuenta siempre a esto. Al otro día ya estaba entrenando otra vez con todas las pilas y como si nada hubiese pasado. A las 6 de la mañana ya estaba dándole duro a un colchón que tenía contra la pared. Creo que eso fue como que lo despertó”.
Tras la fulminante presentación en el profesionalismo, Walter explicó que “no quisimos molestarlo mucho, porque nos decía que no paraba de recibir mensajes de todo tipo, así que hablamos muy poquito. Incluso no ha tenido tiempo de responder a todos los que le escribieron. Eso siempre es muy lindo para un boxeador. Siempre. Luego de la pelea hicimos un zoom con el ex campeón mundial Marcelo Domínguez y no mucho más”, dijo.
La comparación, innegable, siempre va a estar. Y más tratándose de un apellido que viene subiendo al ring desde hace décadas y parece ser interminable en el tiempo. A esto también se refirió el ex boxeador: “Verlo en la previa y después pelear, a mí me trajo grandes recuerdos de la época en la que yo boxeaba. Y un aire al papa tiene ja. La mirada, quizás, porque yo no hablaba de que quería noquear al rival, pero lo miraba como para eso. Este loco pelea lindo, incluso es una versión más mejorada de todos los Matthysse. Es algo mejorado del “Gringo” Steimbach, del abuelo Mario, de lo mío, de Lucas y de Soledad. Ezequiel nació en el momento perfecto”, sentenció.

En cuanto al futuro, al que debe inculcársele suma paciencia y mucha sabiduría por parte de su entorno, Walter Darío Matthysse expresó que “el debut ya quedó atrás y ahora lo que viene es no parar de sumar peleas. Sobre si su futuro está quedándose en Trelew o radicarse en otro lado, eso lo maneja su promotor Sampson Lewkowicz. Su equipo debe encargarse que a Ezequiel no le falte nada de nada para poder llegar a ser campeón del mundo”, subrayó.
“La vida sana y plena dedicada a este deporte, ya depende de él y de su promotor. Él ya tomó vuelo, la teta de mamá ya la tomó y la protección del padre ya la tuvo. Es un hombrecito mayor y espero que no me haga abuelo, nada más ja ja”.
En el final, llega un mensaje propio de un padre aún protector y la del hombre deportista que ya las vivió todas: “Ahora lo jodo con que si quería fama, ahí la tiene, ahora se la tiene que bancar. Y a veces también le digo “dejá el celular, dejá Instagram, dejá el Facebook, dedícate a esto de lleno y a tu familia, porque esto pasa muy rápido”. Igual, a mi casa no va nadie, aparte porque yo tengo cara de culo todo el día ja ja. Pero gracias a Dios todos los Matthysse somos gente muy querida y a todos siempre nos brindan demostraciones de afecto”, concluyó.
Gentileza: Héctor Fabián Araneda – FM Comunitaria 105.3 de Trelew radiosudaca.org


