Organizaciones populares y movimientos sociales despidieron a la Madre de Plaza de Mayo, cuya voluntad final fue que sus cenizas sean esparcidas en la histórica plaza, epicentro de su resistencia.
De origen español pero radicada en Argentina, Loyola dedicó décadas de su vida a la búsqueda de justicia tras el secuestro y desaparición de su hijo, Roberto Mario, y su nuera, Dominga Antonia Maizano, perpetrados por la dictadura militar el 21 de diciembre de 1976.
La lucidez política de Visitación fue reconocida incluso por la presidenta histórica de la Asociación Madres de Plaza de Mayo Hebe de Bonafini, quien la definía como la madre que más sabía de política.
Durante su última intervención pública en octubre pasado, Loyola mantuvo su postura firme contra el avance del neoliberalismo en la región.
MIRÁ TAMBIÉN: ARCA introduce cambios en Ganancias con un régimen simplificado
La trayectoria de Visitación estuvo marcada por su origen obrero en las grandes fábricas argentinas y el ejemplo de su hijo, quien fue delegado estudiantil y realizaba trabajo social en villas de emergencia.
Sobre Roberto y su nuera, la madre recordaba que «ella enseñaba a las madres que tenían hijos discapacitados; él, que sabía de electricidad, ayudaba a los vecinos con las conexiones de luz y de agua».
Hasta sus últimos días, la Administración de su propia fuerza le permitió participar en el 50 aniversario del golpe de Estado este 24 de marzo, consolidándose como una referente de la memoria histórica frente a cualquier intento del Gobierno actual por silenciar los crímenes de lesa humanidad.
Fuente: Telesur.


