El footgolf, una disciplina que combina la técnica del golf con la pelota de fútbol, gana terreno en Argentina y ya cuenta con una comunidad consolidada de jugadores y torneos nacionales e internacionales. La práctica, que nació en Países Bajos en 2009 y desembarcó en el país un año más tarde, se juega en canchas de golf adaptadas y mantiene la esencia de respeto y estrategia del golf tradicional.
Según Patricio Lahitou, integrante de la selección argentina, “es lo mismo que el golf, pero cambiando los palos y la pelotita chica por la pierna y una pelota de fútbol”. La dinámica del juego se desarrolla en un ambiente sereno, lejos de los gritos y la intensidad del fútbol, donde prima la convivencia y el respeto mutuo entre competidores.
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El crecimiento de la disciplina no estuvo exento de prejuicios. Al principio, muchos clubes de golf dudaban en compartir sus canchas. Sin embargo, con el tiempo comprobaron que la actividad no daña los campos y que incluso fomenta una nueva relación con los espacios deportivos. Hoy existen canchas propias, como la pionera de Mar del Plata, y cada vez más clubes abren sus puertas al footgolf.
Parte de su atractivo radica en la accesibilidad. A diferencia del golf, con altos costos de palos y membresías, el footgolf requiere apenas una pelota y botines sin tapones. Además, no demanda un estado físico exigente, lo que lo hace ideal para exfutbolistas o aficionados que buscan seguir vinculados al deporte en un formato más inclusivo y relajado.
Fuente: Infobae.


