Con un emotivo acto en Pasteur 633, la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) conmemoró este jueves un nuevo aniversario del atentado terrorista que en 1994 dejó 85 muertos y más de 300 heridos. Entre los presentes, se destacó la participación del presidente de la entidad, Osvaldo Armoza, quien encabezó un encendido discurso.
“Irán es el máximo responsable del atentado y Hezbolá fue su brazo ejecutor”, afirmó Armoza, recordando que la justicia argentina e Interpol sostienen esta acusación. Además, pidió la extradición de Salman Rauf, miembro de Hezbolá buscado por terrorismo, y denunció que José Rabani, otro de los implicados, aún posee propiedades en Argentina.
Armoza criticó la lentitud judicial y cuestionó la falta de avances en la investigación: “No aceptamos más excusas ni dilaciones. A este ritmo, pasarán otras tres décadas para que haya respuestas”.
También reclamó que la Guardia Revolucionaria de Irán sea designada como organización terrorista en Argentina y pidió la actualización de las leyes para combatir el terrorismo.
El presidente de la AMIA alertó sobre la infiltración iraní en Latinoamérica, mencionando el avión venezolano-iraní detectado en 2022 y el acuerdo militar entre Irán y Bolivia. “El terrorismo está más activo que nunca. No podemos mirar hacia otro lado”, advirtió.
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Finalmente, rindió homenaje a las víctimas y a los rescatistas que actuaron el 18 de julio de 1994. “Seguiremos de pie, porque tenemos memoria, exigimos justicia”, cerró Armoza, acompañado por familiares de víctimas, funcionarios nacionales y dirigentes comunitarios.
Testimonio de un familiar víctima del atentado de la AMIA
Uno de los momentos más conmovedores fue el testimonio de César Velas Ramos, hermano de dos víctimas bolivianas del atentado. “Siempre quise acercarme. Mis hermanos, Juan Velas Ramos y Eugenio Velas Ramos, fueron asesinados aquí. Nunca tuvimos un cuerpo para despedirlos. Ese 18 de julio fue el viaje más largo de nuestras vidas. Éramos niños, mi madre nos cuidó siempre, pero ese día perdimos todo. Ellos nos daban alimento, amor y esperanza. Desde entonces nunca más volvimos a ser felices”, relató entre lágrimas. Antes de finalizar, pidió justicia: “Mi madre murió perdonando, pero nunca vio justicia. Yo pido justicia para Juan, para Eugenio, para las 85 víctimas y para este país. También pido que mi Bolivia cuide a sus hijos, como una madre cuida a los suyos. Justicia, justicia para todos”.




