El Ejército de Myanmar dio un golpe de Estado, tomó el poder y detuvo a la jefa de hecho del Gobierno civil, Aung San Suu Kyi, cuyo partido pidió «no aceptarlo», según se informó.
Suu Kyi, el presidente de la República, Win Myint, y otros responsables del partido fueron detenidos en Naypyidaw, la capital, dijo Myo Nyunt, portavoz del LND, a la agencia de noticias AFP.
El golpe en Myanmar, la ex-Birmania, llegó horas antes de que Parlamento formado tras las últimas elecciones iniciara su primera sesión.
Los militares acordonaron las carreteras alrededor de la capital con tropas armadas, camiones y vehículos blindados de transporte mientras los helicópteros militares sobrevolaban la ciudad.
El Ejército declaró, a través de su propio canal de televisión, el estado de emergencia durante un año y anunció que el exgeneral Myint Swe sería el presidente en funciones durante el próximo año.
Los militares justificaron el golpe alegando «enormes irregularidades» en los comicios de noviembre que la comisión electoral no había resuelto.
«Como la situación debe resolverse de acuerdo con la ley, se declara el estado de emergencia», según la declaración.
Más tarde, el Ejército se comprometió a celebrar nuevas elecciones tras el estado de excepción, que debe durar un año.
«Pondremos en funcionamiento una auténtica democracia pluripartidista», declararon los militares en un comunicado en Facebook.
Antes de su detención, Suu Kyi, de 75 años, instó en un mensaje a la población a «no aceptar el golpe de Estado», según una carta publicada en Facebook por su partido.
Los militares actuaron rápidamente para reprimir la disidencia, restringiendo las comunicaciones por Internet y por teléfono móvil en todo el país.
En Rangún, la antigua capital que sigue siendo el centro económico del país, las tropas tomaron el Ayuntamiento justo antes del anuncio, informó AFP.
Además los bancos quedaron cerrados temporalmente debido a las malas conexiones de internet, indicó la asociación bancaria.
El golpe de Estado suscitó una avalancha de condenas internacionales. Estados Unidos, Reino Unido o la Unión Europea (UE) denunciaron de inmediato el golpe, mientras China se limitó a pedir a las partes implicadas «solucionar sus diferendos».
Myanmar salió hace apenas diez años de un régimen militar que dirigió el país durante casi medio siglo. Los dos últimos golpes de Estado desde la independencia del país en 1948 se remontan a 1962 y 1988.


