Un estudio reciente del CONICET reveló que los lagos y ríos patagónicos funcionaron como verdaderas autopistas naturales para los antiguos cazadores-recolectores que habitaron la zona. A través de un innovador modelo que combina costos de movilidad terrestre y acuática, los investigadores lograron reconstruir las rutas más probables utilizadas hace miles de años.
El trabajo, realizado por especialistas del IIDyPCa, analizó la compleja geografía del norte andino patagónico, caracterizada por montañas, bosques y cuerpos de agua interconectados. Para ello, integraron datos arqueológicos de sitios del Parque Nacional Nahuel Huapi y desarrollaron escenarios que permiten comparar la eficiencia de caminar o navegar según el esfuerzo energético requerido.
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Los resultados mostraron que la navegación no era excepcional ni esporádica, sino un componente fundamental de la movilidad y de las redes sociales humanas. La presencia histórica de canoas monóxilas y la ocupación de áreas insulares se confirma ahora con evidencia computacional que indica que viajar por agua era, en muchos casos, la opción más rápida y eficiente.
El modelo también fue contrastado con rutas actuales utilizadas por kayaks y embarcaciones livianas, lo que permitió validar las proyecciones. La correspondencia entre los caminos antiguos y los actuales muestra que la geografía y las condiciones ambientales siguen orientando las decisiones de movilidad de forma similar.
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Además, el análisis de densidad de rutas identificó corredores preferenciales que concentraron tránsito durante milenios y que podrían orientar futuras investigaciones arqueológicas. Según los especialistas, estos resultados permitirán profundizar el estudio de la movilidad humana en otros lagos norpatagónicos y comprender mejor los vínculos históricos entre ambos lados de la cordillera.
Fuente: CONICET.


