El descubrimiento en Áspero revela cómo una antigua civilización conectaba los ciclos solares con la pesca y la vida costera.
Un equipo de especialistas identificó en la zona arqueológica de Áspero una estructura de más de 4.000 años que habría funcionado como observatorio astronómico. El hallazgo, vinculado a la antigua civilización Caral, aporta nuevas evidencias sobre el conocimiento científico de estas sociedades y su relación con el entorno natural.
Según informó el Ministerio de Cultura de Perú, la plataforma era utilizada para seguir los ciclos del Sol y la Luna mediante la observación de sombras. Estos registros permitían anticipar cambios en las mareas y mejorar la planificación de actividades como la pesca y el marisqueo.
El sitio se encuentra a menos de un kilómetro del océano Pacífico, con una ubicación estratégica orientada hacia el litoral y el valle del río Supe. Este posicionamiento refuerza la hipótesis de que la astronomía no solo tenía un valor ritual, sino también práctico, directamente asociado a la subsistencia de las comunidades costeras.
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Hasta ahora, los estudios habían identificado observatorios principalmente en zonas urbanas del valle de Caral. Sin embargo, este nuevo descubrimiento amplía la comprensión del alcance territorial de ese conocimiento, mostrando que también se desarrollaba en asentamientos costeros como Áspero.
Los investigadores sostienen que este hallazgo evidencia una red de observación más compleja de lo que se creía. Lejos de concentrarse en un único centro, el conocimiento astronómico habría circulado entre distintos puntos, permitiendo monitorear fenómenos naturales desde múltiples perspectivas.
El análisis del sitio reveló que la estructura atravesó al menos cuatro etapas constructivas. Inicialmente fue un espacio ceremonial, luego incorporó elementos vinculados a la observación astronómica, más tarde funcionó como observatorio formal y finalmente quedó cubierto por áreas residenciales, perdiendo su uso original.
“Áspero no fue únicamente un centro pesquero, sino también un espacio de generación de conocimiento científico y ritual”, destacaron desde el Ministerio. Los especialistas continúan con estudios de datación por radiocarbono para precisar la antigüedad del sitio y profundizar en el análisis de sus orientaciones y marcas.
Con información de WIRED.


