Una mujer encontró en Lindisfarne un fragmento de crinoideo que parecía una dentadura. El Servicio Geológico Británico confirmó que se trata de un animal marino de más de 350 millones de años.
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Lo que parecía una pequeña piedra “sonriendo” terminó siendo un fósil marino con cientos de millones de años de antigüedad. Christine Clark, de 64 años, realizaba una caminata el día después de Navidad en la isla de Lindisfarne, en el norte de Inglaterra, cuando un curioso hallazgo llamó su atención.
“Parecía la dentadura postiza de alguien”, relató. La mujer, que cada año visita el condado de Northumberland junto a su esposo para buscar las tradicionales “cuentas de Cuddy”, decidió llevarse la piedra y compartir la imagen en un grupo de identificación de fósiles en Facebook. Miles de reacciones después, expertos confirmaron que se trataba de un antiguo animal marino.
Las llamadas “cuentas de Cuddy” son fragmentos fosilizados del tallo de un crinoideo, conocidos también como “cuentas de San Cuthbert”, en honor a San Cuthbert, considerado el santo patrón del norte de Inglaterra. Lindisfarne, también conocida como la “isla sagrada”, es un enclave histórico con apenas 150 habitantes que queda aislado por el mar dos veces al día y es considerada la cuna del cristianismo inglés primitivo.
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La doctora Frances McIntosh, curadora de colecciones de English Heritage, explicó que en el siglo XIV comenzaron a encontrarse estos pequeños fósiles, aunque en ese momento se desconocía su origen biológico. Se creía que formaban parte de un proceso espiritual vinculado a San Cuthbert y que coleccionarlos acercaba a las personas a lo sagrado.
El fósil fue analizado por el Servicio Geológico Británico (BGS), que confirmó que se trata de una sección de crinoideo, un animal marino que apareció por primera vez en el período Cámbrico hace más de 500 millones de años y que aún tiene representantes vivos en la actualidad.
Estos organismos poseen un tallo flexible adherido al fondo marino y brazos ramificados en la parte superior, lo que les ha valido el apodo de “lirios de mar”. El tallo está compuesto por pequeños discos llamados huesecillos; en el caso del hallazgo de Christine, varios de estos discos permanecían conectados formando una columna.
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El doctor Jan Hennissen, paleontólogo principal del BGS, explicó que el tallo se dividió longitudinalmente y se curvó, generando la peculiar forma que recuerda a una boca sonriente. Según los expertos, el fósil probablemente proviene de la Formación Alston, una caliza oscura de unos 350 millones de años.
Aunque los fósiles de crinoideos son comunes en la costa de Northumberland, es raro encontrar ejemplares con una forma tan distintiva. Christine ha recibido ofertas para vender su hallazgo, pero por ahora prefiere conservarlo. “A mucha gente le divierte”, aseguró, orgullosa de su fósil “sonriente”.
Fuente y foto: BBC


