Una observación realizada en la exposición de Egiptología del Museo Nacional de Bellas Artes reavivó la investigación sobre una momia egipcia masculina. La pieza, que forma parte de un conjunto histórico traído a Argentina en 1888, presenta un porta barbas de Osiris, un adorno jerárquico que, según los especialistas, indicaría un estatus elevado del difunto y podría sugerir incluso un origen real.
El hallazgo fue destacado por la especialista Amalia Frontini y su colega Víctor Cardoso, quien identificó el nombre inscrito en el sarcófago: Hor-Uach, traducido como “Horus, el que reverdece”. Esta inscripción, combinada con las técnicas de embalsamamiento —evisceración lateral, extracción cerebral por la nariz y postura de brazos en cruz— refuerza la hipótesis de que el difunto tenía un estatus jerárquico importante, siguiendo protocolos asociados a la realeza de las primeras dinastías.
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A pesar de estos indicios, algunos especialistas mantienen reservas sobre la identificación de la momia como faraónica. El museo sugiere que podría tratarse de un soldado o campesino que reunió recursos para embalsamarse siguiendo rituales reales, dado que la factura del sarcófago es básica y antigua. No obstante, el estado óseo impecable del cuerpo descarta trabajos forzados o heridas de batalla, sumando valor a la hipótesis de alto rango social.
El caso también pone de relieve la historia de la egiptología en Argentina. Las momias llegaron legalmente desde Egipto en 1888, donadas al Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Desde entonces, avances tecnológicos como la tomografía computada han permitido reinterpretar piezas y descubrir irregularidades en embalajes, como ocurrió con la momia infantil que resultó ser un paquete funerario.
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Este hallazgo no solo reabre el debate académico sobre la identidad del difunto, sino que también subraya la importancia de los atributos simbólicos en la comprensión de la jerarquía y los rituales funerarios egipcios. Si se confirmara que la momia perteneció a un faraón, se trataría de uno de los porta barbas más antiguos del mundo, aportando un significativo antecedente para la egiptología internacional.
Fuente: Infobae.


