Un casamiento celebrado el pasado 28 de enero en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, en Corrientes, generó un fuerte debate dentro de la Iglesia Católica. Solange Ayala e Isaías Díaz, ambos personas trans que transicionaron al género opuesto al asignado al nacer, dieron el “sí” en una ceremonia que, para ellos, representaba un hito para la comunidad LGBT y un acercamiento a la institución religiosa.
La pareja relató que el sacerdote que ofició la ceremonia los consideró biológicamente un hombre y una mujer, y que respetó los nombres que figuran en sus documentos de identidad al registrar la unión. Ayala aseguró que la experiencia fue emocionante y simbólica: “Era como cumplir un sueño que todas tenemos, mostrar que no todas las puertas están cerradas y que podemos ser parte de una comunidad religiosa”, afirmó.
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Sin embargo, la reacción de la Iglesia no se hizo esperar. El arzobispo de Corrientes, Monseñor José Adolfo Larregain, declaró que la ceremonia carecía de autorización oficial y anunció la nulidad canónica del matrimonio. Según el comunicado del arzobispado, los sacramentos requieren condiciones esenciales de validez y licitud, y la omisión de estos requisitos “desvirtúa el significado profundo del sacramento” y puede generar confusión entre los fieles.
El Padre Fernando Luis Gómez, responsable de la parroquia, aclaró que actuó siguiendo criterios pastorales y que respetó a la pareja, pero remarcó que se reforzarán los procedimientos de preparación y verificación para garantizar la validez de los sacramentos. La decisión final recae ahora en el decreto de nulidad anunciado por Larregain, mientras la parroquia aún no emitió nuevas comunicaciones.
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El caso abrió un debate más amplio sobre los límites del reconocimiento de matrimonios trans en instituciones religiosas y sobre cómo conciliar la inclusión con las normas tradicionales del Derecho Canónico. Expertos y activistas coinciden en que este episodio marca un punto de discusión sobre la relación entre identidad de género y sacramentos en la Iglesia argentina.
Fuente: Infobae.


