A dos décadas de su estreno, el personaje que interpretó Miley Cyrus sigue vigente como fenómeno cultural e inspiración de nuevas generaciones.
Se cumplen 20 años del estreno de Hannah Montana, la serie que convirtió a Miley Cyrus en una estrella global y marcó a una generación. El programa no solo fue un éxito televisivo, sino también un fenómeno musical que dominó rankings y consolidó un modelo de pop juvenil sin precedentes.
La historia de Miley Stewart, una adolescente con una doble vida como superestrella, conectó de inmediato con el público. La combinación de humor, canciones pegadizas y una identidad secreta logró un alcance masivo que trascendió la pantalla y se instaló en la cultura popular.
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Durante años, Hannah Montana fue uno de los motores de Disney, con giras, películas y una maquinaria de productos que acompañaron el crecimiento de sus seguidores. Sus canciones se transformaron en himnos de los 2000 y en la banda sonora de una etapa clave para millones de jóvenes.
El legado del personaje se refleja hoy en artistas del pop contemporáneo que reconocen su influencia. Figuras como Lisa, de Blackpink, Sabrina Carpenter, Olivia Rodrigo y Chappell Roan señalaron a Hannah Montana como una referencia temprana que despertó su vocación artística.
Tras el final de la serie, Miley Cyrus tomó distancia de esa etapa y reformuló su carrera con un perfil más disruptivo. Con el tiempo, la cantante reconoció a Hannah Montana como la raíz de su camino artístico y parte fundamental de su identidad.
A veinte años de su debut, Hannah Montana sigue siendo recordada como una pop star atemporal. Su impacto, previo a la era del streaming, la mantiene vigente como uno de los íconos más fuertes de la música y la televisión juvenil.
Con información de Rolling Stone.


