La Universidad de Harvard presentó este viernes una demanda judicial contra la administración de Donald Trump por la decisión de revocar su capacidad para matricular estudiantes extranjeros, medida que pone en jaque el futuro académico de miles de jóvenes de todo el mundo. El conflicto surge tras acusaciones del gobierno de “antisemitismo” y falta de alineación ideológica con las políticas oficiales.
El jueves, el Departamento de Seguridad Nacional, dirigido por Kristi Noem, retiró a Harvard la certificación del Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVIS), lo que le impide recibir estudiantes internacionales. La institución denunció que la medida es una represalia directa por su negativa a aceptar supervisión gubernamental en sus procesos académicos y administrativos, lo que consideró una violación a la libertad de expresión y autonomía universitaria.
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Según la demanda presentada ante un tribunal federal de Massachusetts, esta decisión se suma a una serie de acciones punitivas contra la universidad, como la congelación de 2.200 millones de dólares en subvenciones, la amenaza de revisar el total de 9.000 millones que recibe en fondos públicos y la deportación de un investigador de su facultad de medicina. Harvard acusa al gobierno de usar tácticas autoritarias para imponer control ideológico sobre el ámbito académico.
El impacto del veto podría ser devastador para la universidad. Más del 25% del alumnado de Harvard proviene del extranjero, lo que no solo representa una gran diversidad cultural y académica, sino también una fuente crucial de ingresos. Los estudiantes internacionales pagan decenas de miles de dólares anuales en matrícula, cifra que podría verse drásticamente reducida si la prohibición se mantiene.
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El caso sienta un precedente delicado para el futuro de la educación superior en Estados Unidos, en momentos donde se recrudece la polarización política. Desde la universidad, los líderes académicos llamaron a defender la libertad educativa y a proteger la diversidad como pilar esencial de la excelencia académica. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención un conflicto que podría redefinir el acceso global a una de las instituciones más influyentes del planeta.
Fuente: DW.
Foto: Charles Krupa/AP/dpa/picture alliance.


