Matthew Drapper, un hombre homosexual de 37 años, obtuvo una indemnización de cinco cifras tras denunciar que fue sometido a un “exorcismo” en 2014 en una parroquia anglicana-bautista de Sheffield, al norte de Inglaterra. Durante un retiro espiritual, los organizadores le aseguraron que su “impureza sexual” permitía la presencia de demonios en su cuerpo, por lo que oraron sobre él para “liberarlo” de su homosexualidad.
El hecho ocurrió durante un “fin de semana de encuentro con Dios”, donde Drapper, que era voluntario de la congregación, fue convencido de participar en una sesión de oración dirigida por una pareja religiosa. Tras el episodio, relató haber caído en una profunda depresión y confesó que incluso pensó en quitarse la vida.
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En 2019, Drapper presentó una queja formal a la iglesia solicitando disculpas, pero el pedido fue desestimado por “falta de pruebas”. Sin embargo, una investigación independiente realizada en 2023 por una organización benéfica concluyó que las oraciones tenían como finalidad explícita cambiar su identidad sexual, práctica considerada una forma de terapia de conversión.
Aunque el delito había prescrito, Drapper logró un acuerdo económico extrajudicial, que lo convierte en el primer caso en el Reino Unido en recibir una compensación por este tipo de abusos. El Gobierno británico ya ha anunciado que planea prohibir formalmente las terapias de conversión por considerarlas prácticas lesivas y violatorias de los derechos humanos.
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Drapper, junto a otros sobrevivientes, lanzará un sitio web para incentivar a quienes hayan sufrido experiencias similares a compartir sus testimonios y denunciar. “Quiero que otras personas sepan que no están solas y que pueden alzar la voz”, expresó en declaraciones a medios británicos.
Fuente: RFI.
Foto: Lisa Leutner / Reuters.


