El biólogo e investigador del CIEFAP, Maximiliano Rúgolo, explicó cuáles son los cuidados necesarios para consumir hongos silvestres, desde la recolección hasta la preparación.
La repentina muerte de una joven de 22 años en El Hoyo despertó consultas sobre los posibles riesgos del consumo de hongos silvestres. Mientras se investigan las circunstancias del fallecimiento, el hecho volvió a poner en foco la importancia de contar con información confiable sobre la identificación, la preparación y la conservación de estos productos.
En ese contexto, Maximiliano Rúgolo, biólogo e investigador científico del Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP), brindó recomendaciones generales para consumir hongos silvestres, entre ellos las morillas, muy valoradas en la gastronomía y por su aporte a las economías familiares de la región.
“Son hongos que se tienen que cocinar bien, como en general todos los hongos”, señaló el especialista. Recomendó cocinarlos durante al menos 10 minutos, ya sea salteados o hervidos, y preferentemente cortados en láminas o trozos pequeños para favorecer una cocción uniforme. También aconsejó consumirlos en cantidades reducidas.
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El investigador también advirtió sobre la importancia de seleccionar ejemplares en buen estado y procesarlos rápidamente después de la cosecha. La conservación inadecuada puede favorecer la descomposición y el desarrollo de microorganismos. Además, aconsejó consumirlos en cantidades pequeñas, ya que las posibles reacciones dependen del tipo de hongo, de la cantidad ingerida y de las condiciones particulares de cada persona.
El especialista también se refirió a las morillas que aparecen después de los incendios, conocidas como «hongos del quemado». Indicó que pertenecen al mismo género, Morchella, y que algunas especies están asociadas a ambientes afectados por el fuego, aunque esto no significa que cualquier ejemplar encontrado en esas zonas sea seguro para consumir.
Finalmente, Rúgolo destacó el valor nutricional y económico de los hongos silvestres para las comunidades de la Patagonia. El CIEFAP dispone de guías de recolección, publicaciones sobre micogastronomía y materiales para identificar hongos de distintos ambientes, disponibles gratuitamente en PDF a través de su página web. “Es ver cómo como sociedad nos movemos hacia la recolección de hongos y nosotros como institución de ciencia tratar de acercar las pautas o las medidas necesarias para que eso sea lo más seguro posible”, sostuvo.
Nota: las recomendaciones sobre cocción y conservación se atribuyen al especialista. No deben interpretarse como garantía de seguridad para todas las especies. La cocción no vuelve comestible a un hongo tóxico ni elimina necesariamente todas las toxinas; es fundamental identificar correctamente cada ejemplar y no consumir especies desconocidas.
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