La Justicia Federal de Córdoba identificó los restos de ocho personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar, recuperados en el predio donde funcionó el centro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla. Los hallazgos se produjeron en el sector conocido como Loma del Torito, en la Guarnición Militar de La Calera.
La presentación oficial de las identidades se realizó este viernes 23 de octubre en los Tribunales Federales de Córdoba, bajo la supervisión del Juzgado Federal N.º 3, a cargo del juez Miguel Hugo Vaca Narvaja. Las familias habían sido notificadas previamente y participaron del anuncio.
Las identificaciones fueron posibles gracias al análisis antropológico de restos óseos encontrados durante 2025. El trabajo incluyó excavaciones, estudios especializados y cotejos genéticos realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba.
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Entre las personas identificadas se encuentran Néstor Albino Acosta, trabajador ferroviario y estudiante de Arquitectura de 21 años; Pascual Delfín Ludueña, delegado sindical de FIAT Concord de 29 años; y Claudio Norberto Nardini, militante gremial de 34 años. Los tres habían sido secuestrados en 1976.
También fueron identificadas Cecilia Alicia Pessina Libro de Ávila, psicóloga, docente y militante de OCPO; Mónica Protti de Guillén, maestra, estudiante de Medicina y militante del Partido Comunista; y Mercedes del Valle Ramírez, estudiante secundaria y vendedora.
La lista se completa con María Luisa Salto, estudiante de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba y militante de la Juventud Universitaria Peronista, y Juan Carlos Soulier, electricista y estudiante universitario. Soulier fue secuestrado junto a su esposa y su bebé de cinco meses, quien posteriormente fue recuperado.
Con estas ocho identificaciones, ya son 38 las personas reconocidas a partir de las excavaciones y los análisis realizados en el predio desde 2025. En marzo de ese año se habían anunciado 12 identificaciones, en mayo otras 17 y en agosto se confirmó la de Alejandro Ernesto Jerez Bodereau.
La Perla funcionó entre 1976 y 1978 como uno de los mayores centros clandestinos de detención del país. Las estimaciones indican que entre 2.200 y 2.500 personas pasaron por sus instalaciones durante el terrorismo de Estado, muchas de las cuales continúan desaparecidas.
Los trabajos forenses forman parte de las investigaciones judiciales por crímenes de lesa humanidad y buscan establecer la identidad de las víctimas y aportar respuestas a sus familiares. El EAAF y los organismos de derechos humanos mantienen la convocatoria para que familiares de personas desaparecidas aporten muestras genéticas que permitan avanzar con nuevos cotejos.


