Foto de archivo.
Lo confirmó el secretario de Ambiente de Chubut, Juan José Rivera, quien al dialogar con Radio 3 aclaró que el agente identificado no tendría relación con una acción humana.
El secretario de Ambiente de Chubut, Juan José Rivera, confirmó a Radio 3 que las muertes de ballenatos registradas en distintos sectores de Península Valdés están asociadas a una bacteria natural que normalmente se encuentra en el agua. El funcionario aclaró que el agente identificado no tendría relación con una acción humana y que continúa la investigación para determinar por qué resultó patógeno en estos ejemplares.
“Estos ballenatos, porque solamente ha afectado a ballenatos, no a ballenas adultas, han sido susceptibles de una enfermedad causada por una bacteria que es normal, común y habitual en el agua, que se encuentra en peces, en crustáceos y flotando en el mar”, explicó Rivera.
El funcionario remarcó que el hallazgo permitió identificar el agente asociado al cuadro, aunque todavía resta establecer qué factores favorecieron el brote. “Lo que es importante de esto es que le hemos puesto nombre y apellido al patógeno que causa la enfermedad, sabemos que no hay una relación antrópica, ninguna relación causada por el hombre para que esto suceda. Es la expresión de la naturaleza”, sostuvo.
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Por otro lado, señaló que la Provincia trabaja junto con investigadores y especialistas para analizar los ejemplares encontrados y avanzar en las causas del fenómeno. También pidió cautela frente a las distintas hipótesis difundidas. “Las hipótesis son hipótesis, y hablar de hipótesis sin una confirmación científica es irresponsable. Desde la comunidad científica y desde el Estado vamos a seguir hablando cuando tengamos información de rigor científico”, afirmó.
Según explicó, la cantidad de ballenatos muertos es significativa y actualmente se trabaja para precisar el número y evitar duplicaciones en los registros. La temporada, sin embargo, se mantiene dentro de los valores esperados en cuanto a presencia de ballenas: se estima un rango de entre 1.400 y 1.700 ejemplares, mientras que la temporada anterior había alcanzado un récord superior a las 2.000.
Finalmente, Rivera pidió a la comunidad que informe rápidamente cuando encuentre un ballenato muerto, ya que las muestras deben obtenerse antes de que el animal avance en su estado de descomposición. “Hay que preocuparse porque no es un tema menor, pero sí saber que es un tema natural. Cuando un vecino encuentra un ballenato, para nosotros es importante tener lo antes posible la posibilidad de acceder a él para tomar muestras”, explicó. Las autoridades continuarán con el monitoreo en los distintos sectores costeros del Golfo Nuevo.


