El róver Curiosity detectó formaciones poligonales que podrían revelar un pasado húmedo en el planeta rojo.
El róver Curiosity volvió a captar la atención científica tras registrar miles de formaciones rocosas con patrones poligonales en la superficie de Marte. Las imágenes, que rápidamente se viralizaron, fueron comparadas por algunos usuarios con “escamas de dragón” o piel de cocodrilo.
El hallazgo se produjo en las laderas del Monte Sharp, dentro del cráter Gale, donde el vehículo de la NASA explora desde hace años. Si bien este tipo de patrones ya había sido observado antes, la cantidad y extensión detectadas en esta ocasión resultaron inusuales.
Las primeras imágenes en color fueron difundidas por el ingeniero Kevin M. Gill, quien procesó los registros tomados el 13 de abril. Previamente, la NASA había publicado versiones en blanco y negro del mismo fenómeno.
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Según explicó la científica Abigail Fraeman, se trata de “polígonos en forma de panal” que ya eran conocidos, pero que nunca habían aparecido con tal densidad. Estas estructuras se extienden por metros, formando un patrón continuo en el terreno.
En la Tierra, formaciones similares suelen originarse por ciclos de humedad y sequía, que generan grietas en el suelo al contraerse y expandirse. Este proceso, repetido en el tiempo, puede dar lugar a figuras geométricas complejas, muchas veces cercanas al hexágono.
En Marte, sin embargo, estas huellas son menos frecuentes, ya que el planeta perdió su agua superficial hace miles de millones de años. Por eso, el hallazgo refuerza la hipótesis de que existieron condiciones más húmedas en su pasado remoto.
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Los científicos analizan si este sitio, bautizado como Antofagasta, podría tener similitudes con otras zonas donde se detectaron patrones similares. En esos casos, se comprobó la presencia de sales minerales, lo que sugiere procesos de evaporación de agua.
Aunque todavía no hay conclusiones definitivas, los datos químicos que recolecte el róver serán clave para entender el origen de estas estructuras. Mientras tanto, el fenómeno también vuelve a poner en escena la pareidolia, la tendencia humana a ver formas familiares —como animales o figuras— en paisajes naturales.
Con información de DW.


