Miles de pejerreyes aparecieron muertos en noviembre de 2025 en las costas del dique Cuesta del Viento, en el norte de San Juan, un episodio que volvió a poner bajo la lupa la actividad minera en la provincia. La Asamblea Jáchal No Se Toca impulsó nuevos estudios para determinar las causas del fenómeno, luego de que las autoridades atribuyeran inicialmente la mortandad a una falta de oxígeno en el agua.
Los análisis realizados por especialistas de la Universidad Nacional de Cuyo detectaron concentraciones elevadas de aluminio en las branquias de los peces y presencia de aluminio, cobre y arsénico en órganos internos. Además, se identificaron altos niveles de aluminio en el agua del dique, considerados incompatibles con la vida acuática según el informe técnico.
El estudio fue elaborado por investigadores de la Universidad Nacional del Litoral, la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y el Conicet. El documento analizó muestras tomadas por la Asamblea Jáchal No Se Toca y también incorporó registros históricos de calidad del agua correspondientes a distintos períodos, incluyendo mediciones posteriores al derrame minero de 2015.
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Según el informe, el sistema Río La Palca–Río Blanco–Dique Cuesta del Viento–Río Jáchal presenta un proceso persistente de alteración de la calidad del agua. Los investigadores señalaron que algunos contaminantes, como el arsénico y el aluminio, mantuvieron niveles elevados en diferentes campañas de medición realizadas durante los últimos años.
La organización ambiental sostiene que el origen de los contaminantes estaría vinculado al río La Palca, que nace en las cercanías del proyecto minero Veladero, operado por Barrick Gold junto a la empresa china Shandong Gold. La compañía fue cuestionada anteriormente por derrames ocurridos en 2015, 2016 y 2017.
Mientras avanza el análisis del episodio, científicos indicaron que la muerte de los peces podría estar relacionada con un «efecto sinérgico» provocado por la interacción de distintos elementos tóxicos. Las autoridades provinciales y los organismos involucrados deberán evaluar los nuevos estudios para determinar responsabilidades y eventuales medidas ambientales.
Fuente: Iprofesional.


