Irán presentó una grave denuncia contra la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), acusando a sus inspectores de actividades de espionaje. Según Mahmoud Nabavian, vicepresidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, se descubrieron “chips espías en los zapatos de los agentes” durante controles rutinarios antes de ingresar a instalaciones nucleares.
“El Ministerio de Seguridad halló estos dispositivos ocultos en los zapatos de los inspectores. Los agentes de la Agencia son, sin duda, espías. Esto es un hecho probado”, afirmó Nabavian, quien además cuestionó cómo la AIEA accede a información sensible sin autorización directa.
El legislador también apuntó contra Rafael Grossi, director general de la AIEA, por recibir y utilizar datos proporcionados por Israel. “¿Por qué escuchan a Israel si ni siquiera es miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear?”, se preguntó, señalando que los informes iraníes confidenciales han terminado divulgados en medios israelíes y occidentales.
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La administración iraní elevó una queja formal ante la ONU contra Grossi, acusándolo de parcialidad y de poner en riesgo la seguridad de Irán. “Somos firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear y cumplimos con los informes. ¡Pero Grossi se los presenta a Israel!”, denunció Nabavian.
El canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, también se sumó a las críticas y advirtió que “el informe politizado de la AIEA fue utilizado como pretexto para ataques militares de Israel y EE.UU. el mes pasado”. Aseguró que el desempeño del organismo no ha sido imparcial ni técnico.
Irán sostiene que hay una campaña coordinada para socavar su programa nuclear pacífico y utilizar la AIEA como herramienta política. “La resolución aprobada por la Junta de Gobernadores se basa en mentiras, y prepara el terreno para nuevas agresiones contra nuestra soberanía”, concluyó Araqchi.
Fuente: Telesur.


