La tensión en Medio Oriente continúa en escalada luego de que Irán advirtiera que podría minar el Golfo Pérsico si sus islas son atacadas por Estados Unidos. La amenaza se produce en el marco del conflicto tras los recientes ataques y eleva la preocupación internacional por un posible agravamiento de la crisis.
El Consejo de Defensa iraní afirmó que cualquier intento de agresión contra sus costas o territorios insulares provocará el despliegue de minas navales en las principales rutas de comunicación marítima. Según indicaron, se trataría de distintos tipos de artefactos, incluidas minas flotantes que podrían bloquear el tránsito en la zona.
Desde Teherán aseguraron que, de concretarse esta medida, el Golfo Pérsico podría quedar en una situación similar a la del estrecho de Ormuz, con interrupciones prolongadas en la circulación marítima. Esto implicaría un impacto directo en el comercio internacional y el transporte de petróleo.
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La advertencia surge luego de que Estados Unidos dejara abierta la posibilidad de avanzar sobre la isla de Jarg, donde se encuentra el principal centro petrolero iraní. Este punto estratégico es clave para la exportación de crudo y su eventual afectación podría desencadenar consecuencias económicas globales.
En este contexto, organismos internacionales alertan sobre el riesgo de una crisis energética sin precedentes en las últimas décadas. La interrupción del flujo de petróleo desde la región podría afectar severamente los mercados y provocar un aumento significativo en los precios de la energía.
Irán responsabilizó directamente a Estados Unidos por una eventual escalada, señalando que cualquier bloqueo del Golfo Pérsico sería consecuencia de acciones externas. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto ante el temor de un impacto global.
Fuente: DW.
Imagen: Fatemeh Bahrami/Anadolu Agency/IMAGO.


