Irán volvió a cerrar el estrecho de Ormuz, uno de los corredores estratégicos más importantes para el comercio petrolero global, como respuesta a los recientes ataques de Israel en Líbano. La decisión aumenta la tensión en Medio Oriente y pone en alerta a los mercados internacionales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado un alto el fuego temporal con Irán, que incluía la reapertura del estrecho de Ormuz para garantizar la libre circulación de buques. Sin embargo, la reciente acción de Teherán reavivó la crisis y cuestiona la efectividad del cese al fuego.
La Guardia Revolucionaria de Irán emitió un comunicado en el que advirtió que los ataques de Israel no pasarán desapercibidos y que cualquier nueva agresión podría derivar en más represalias. La tensión geopolítica aumenta en una región clave para la producción y exportación de petróleo.
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El estrecho de Ormuz concentra una parte significativa del flujo petrolero mundial, lo que convierte su cierre en un evento de alto impacto económico. Analistas advierten que un bloqueo prolongado podría afectar los precios internacionales del crudo y alterar los mercados energéticos globales.
La cuenta regresiva establecida por Donald Trump buscaba presionar a Irán para garantizar la libre navegación, pero la reciente decisión de Teherán evidencia la fragilidad del acuerdo temporal. Expertos internacionales subrayan que las próximas horas serán determinantes para la estabilidad de la tregua.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación la escalada en la región. Naciones como Pakistán y organismos como el FMI han advertido sobre los riesgos económicos y estratégicos de la situación, que podría tener repercusiones más allá de Medio Oriente.
FUENTE: Ámbito.
IMÁGEN: Ámbito.


