La crisis diplomática en Oriente Medio entra en una fase clave con la inminente reunión prevista en Islamabad, donde Irán mantiene su negativa a negociar si no se garantiza un alto el fuego en Líbano. Al mismo tiempo, JD Vance ya viaja hacia Pakistán para participar de las conversaciones multilaterales.
Desde Teherán, el portavoz de Exteriores Ismail Baghaei reiteró que no habrá avances sin el cese de hostilidades en territorio libanés. Además, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, sumó exigencias vinculadas al descongelamiento de activos.
En contraste, Washington se muestra optimista sobre el encuentro. Vance aseguró que Estados Unidos buscará una salida negociada, aunque advirtió que no tolerará maniobras de engaño. La agenda incluye además la situación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Irán.
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Mientras tanto, Pakistán refuerza la seguridad en Islamabad, convertida en sede de alta tensión diplomática. El gobierno intenta sostener su rol de mediador en un contexto regional cada vez más inestable.
En el frente libanés, la situación humanitaria sigue deteriorándose. El ministro del Interior Ahmad al Hajjar pidió un cese total de hostilidades, mientras Naim Qassem rechazó concesiones al gobierno y endureció su postura.
En paralelo, la tensión entre Israel y España sumó un nuevo capítulo diplomático tras la decisión de Benjamín Netanyahu y las críticas del canciller español José Manuel Albares, en medio de denuncias internacionales por posibles crímenes de guerra.
FUENTE: EFE.
IMÁGEN: ABEDIN TAHERKENAREH.


