El presidente Masud Pezeshkian pidió disculpas por los ataques recientes, pero amenazó con represalias si se facilita ofensivas externas.
En un contundente discurso transmitido por la televisión pública, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, reafirmó este sábado la postura de su nación frente a la escalada bélica en Oriente Medio. El mandatario aseguró que el país no se rendirá ante las presiones de Estados Unidos e Israel, respondiendo directamente a las exigencias de «rendición incondicional» planteadas recientemente por la administración de Donald Trump para frenar el conflicto.
Pezeshkian, quien integra el triunvirato de poder interino tras la reciente muerte del líder supremo Alí Jamenei, aprovechó la oportunidad para pedir disculpas formales a las naciones vecinas afectadas por proyectiles iraníes desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero. Entre los territorios alcanzados se encuentran el Kurdistán iraquí, Azerbaiyán y la isla de Chipre, puntos estratégicos donde operan bases militares occidentales.
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Sin embargo, el tono diplomático se tornó desafiante al establecer una clara línea roja para la región. El presidente iraní advirtió que la promesa de no agresión hacia sus vecinos está condicionada a la neutralidad de estos: si algún país permite que su territorio sea utilizado como plataforma para lanzar ataques contra Irán, la ofensiva de Teherán será reanudada de inmediato.
Esta declaración ocurre en un momento de extrema fragilidad institucional en Irán, mientras el Consejo de Guardianes de la Constitución y la Asamblea de Expertos definen el futuro liderazgo del país. Con el conflicto regional en plena expansión, las palabras de Pezeshkian buscan consolidar la resistencia interna y disuadir a las naciones fronterizas de alinearse con la coalición liderada por Washington y Tel Aviv.
Con información de RFI.


