Las Fuerzas Armadas de Irán han organizado a más de un millón de soldados preparados para enfrentar cualquier intento de invasión terrestre por parte de Estados Unidos. La movilización ocurre en un contexto de máxima defensa y represalias, mientras la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) lanzó la 82.ª oleada de ataques contra objetivos estadounidenses e israelíes.
Según fuentes militares citadas por la agencia Tasnim, los combatientes están listos para “crear un infierno histórico para las fuerzas invasoras” en caso de intervención estadounidense en el sur del país. Además, miles de voluntarios jóvenes han solicitado incorporarse a las tropas, reforzando la capacidad de defensa de Irán.
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica inició la ofensiva con misiles y drones de última generación, alcanzando sistemas de radar Patriot en Bahréin, hangares de aviones MQ-9 Reaper en Arabia Saudita y centros de mando israelíes cerca del Mar Muerto. Según el comunicado oficial, estas operaciones buscan proteger la soberanía nacional y neutralizar amenazas estratégicas.
MIRÁ TAMBIÉN: Concluye segunda audiencia judicial contra Nicolás Maduro en EE.UU.
El presidente estadounidense, Donald Trump, extendió hasta el 6 de abril el ultimátum para que Irán reabra el Estrecho de Ormuz, bajo amenaza de atacar centrales eléctricas. Irán, en respuesta, ratificó su derecho soberano a controlar el estrecho y defendió sus acciones ante la ONU: “Como nación ribereña, tenemos potestad legal de impedir el tránsito de buques vinculados al enemigo”, afirmó el canciller Abbas Araghchi.
En paralelo, Teherán envió formalmente su respuesta al plan de 15 puntos de Estados Unidos, exigiendo el cese inmediato de agresiones, garantías de no repetición y compensaciones por daños de guerra. La República Islámica enfatiza que la paz solo será posible respetando su soberanía y seguridad, mientras mantiene la organización de sus fuerzas terrestres y marítimas.
El escenario defensivo iraní refleja la tensión máxima tras la agresión de EE.UU. e Israel iniciada el 28 de febrero, y evidencia un respaldo interno significativo a la política de resistencia: “Nuestros combatientes están listos para demostrar que el suelo iraní será el fin de cualquier estrategia invasora”, declaró una fuente militar. Analistas advierten que esta movilización representa un hito en la defensa estratégica de Irán en la región.


