Con tan solo 25 años, Yuval Raphael llega a la final del Festival de Eurovisión con una historia de resiliencia que impacta al mundo.
La joven cantante israelí sobrevivió a la masacre del festival Nova, donde 378 personas fueron asesinadas, y hoy canta en inglés y francés su tema «New Day Will Rise», una canción cargada de esperanza y sanación que la llevó a convertirse en una de las favoritas del certamen.
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La edición 69 del popular concurso musical se celebra este sábado en Basilea, Suiza, bajo fuertes medidas de seguridad. La presencia de Israel ha sido motivo de protestas, silbidos y expresiones de rechazo durante los ensayos, lo que llevó incluso a expulsar a seis personas del público por interrumpir con silbatos y banderas palestinas. La propia Raphael ensayó su actuación con sonidos distractivos para prepararse emocionalmente.
En declaraciones a la BBC, Raphael se mostró firme frente a las críticas: “Estoy aquí para cantar con todo mi corazón. Todo el mundo tiene opiniones, pero me enfoco en lo más importante: el lema de este año es ‘unidos por la música’”. La polémica participación de Israel en Eurovisión reavivó el debate dentro del ente organizador UER, que abrirá una discusión sobre su continuidad en futuras ediciones.
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El trasfondo político ha tensado el ambiente del concurso. La edición anterior ya había vivido manifestaciones contra Eden Golan, otra representante israelí, y este año no fue la excepción. Las protestas en Suiza se intensificaron, con miles de personas exigiendo la exclusión del país por la ofensiva militar en Gaza, lo que llevó a reforzar la seguridad en colaboración internacional.
Pese al clima controversial, la final cuenta con representantes de 25 países, incluidos los “big five” (España, Italia, Francia, Reino Unido y Alemania), y la anfitriona Zoë Më, de Basilea. Con una audiencia global de más de 160 millones de espectadores, Eurovisión vuelve a mostrar cómo la música puede ser, para muchos, un vehículo de expresión, protesta y también de esperanza.
Fuente: TN.


