El ejército israelí mantuvo en la madrugada del jueves una fuerte ofensiva aérea sobre la ciudad de Gaza, en lo que se considera la antesala de una ofensiva terrestre. Según informaron residentes, los ataques se concentraron en los barrios de Sabra y Tuffah, lo que obligó a miles de familias a abandonar sus hogares y buscar refugio en zonas más seguras del enclave.
La escalada ocurre mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu convoca a su gabinete para debatir los planes de tomar la ciudad, la más poblada de Gaza. A principios de agosto, el Consejo de Seguridad israelí ya había dado luz verde a la operación, aunque persisten dudas sobre su ejecución. En paralelo, Israel llamó a 60.000 reservistas, una medida que podría demorarse semanas en concretarse, dando margen a la diplomacia internacional.
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Hamás, por su parte, aceptó una propuesta de cese del fuego de 60 días, que incluye la liberación de 10 rehenes vivos y 18 cuerpos a cambio de unos 200 prisioneros palestinos. No obstante, Israel aún no emitió una respuesta oficial y exige la liberación inmediata de los restantes 50 rehenes, de los cuales se estima que solo 20 siguen con vida.
Mientras tanto, la situación humanitaria en el enclave se deteriora rápidamente. El Ministerio de Salud de Gaza informó que 271 personas, incluidos 112 niños, han muerto por hambre y desnutrición desde el inicio de la guerra. Israel, sin embargo, cuestiona esas cifras y acusa a Hamás de manipular los datos para presionar en las negociaciones.
Fuente: Rueters.
Foto:REUTERS/Dawoud Abu Alkas.


