Más de dos millones de personas, según la CGIL, marcharon en distintas ciudades italianas en solidaridad con Palestina tras la detención de la flotilla Global Sumud por parte de Israel. El Gobierno minimizó las cifras y denunció disturbios en Milán y Bolonia.
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Italia vivió este viernes una de las jornadas de protesta más intensas de los últimos años, con huelga nacional y marchas multitudinarias en rechazo al bloqueo israelí sobre Gaza y en solidaridad con la flotilla Global Sumud, interceptada recientemente por Israel.
En ciudades como Roma, Milán, Turín, Florencia y Venecia, miles de manifestantes, en su mayoría estudiantes y trabajadores, salieron a las calles con banderas palestinas y pancartas para exigir al gobierno de Giorgia Meloni una postura firme frente al conflicto. Según la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), más de dos millones de personas participaron en un centenar de concentraciones a lo largo del país, aunque el Ministerio del Interior rebajó la cifra a 396.400 en 29 actos oficiales.
El líder sindical Maurizio Landini celebró la “participación extraordinaria y sin precedentes de los jóvenes, que reclaman un futuro de paz”, y denunció la pasividad del Ejecutivo italiano, al que acusó de mantener lazos con Israel pese a las denuncias internacionales. La huelga impactó en los servicios ferroviarios y provocó el cierre de varias escuelas.
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En Roma, más de 80.000 personas —según datos policiales, aunque los sindicatos estimaron 300.000— marcharon desde la plaza Vittorio Emanuele hasta la estación de Termini, en un acto que se convirtió en un símbolo de solidaridad con Palestina. En Milán, la multitud cantó el himno partisano Bella Ciao y lanzó consignas como “Israel fascista” e “Israel Estado terrorista”.
Sin embargo, en algunas ciudades como Bolonia y Milán se registraron disturbios cuando los manifestantes se enfrentaron con las fuerzas antidisturbios, que respondieron con gases lacrimógenos. El Ministerio del Interior informó que al menos 55 agentes resultaron heridos. Su titular, Matteo Piantedosi, acusó a la CGIL de “llamar a la revuelta social” y advirtió que no permitirá que la protesta desestabilice al país.
Las movilizaciones marcan un punto de inflexión en la política italiana hacia Medio Oriente, donde sindicatos y sociedad civil reclaman romper relaciones con Israel y apostar por una diplomacia activa en favor de un alto el fuego en Gaza.
Fuente y foto: DW


