El Gobierno ruso rechazó este lunes las acusaciones de Alemania, Reino Unido, Francia, Suecia y Países Bajos que sostienen que el líder opositor Alexéi Navalny fue envenenado en prisión hace dos años. Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, calificó el comunicado conjunto como “parcial e infundado” y aseguró que Rusia lo rechaza firmemente.
El informe internacional señala que las muestras tomadas tras la muerte de Navalny revelaron la presencia de epibatidina, una toxina letal encontrada en ranas venenosas de América del Sur. Según los países firmantes, la toxicidad de esta sustancia y los síntomas observados hacen muy probable que el envenenamiento haya sido la causa del fallecimiento, ocurrido en febrero de 2024 en una prisión ártica rusa.
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Rusia, por su parte, sostiene desde entonces que Navalny murió por causas naturales durante su detención. Peskov enfatizó que el Kremlin mantiene una “opinión muy negativa” sobre las conclusiones de los cinco países y subrayó que la versión rusa sobre la muerte del opositor permanece sin cambios.
El comunicado europeo fue difundido por la viuda de Navalny, Yulia Naválnaya, durante la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, generando una fuerte reacción del Gobierno ruso. La polémica evidencia la persistente tensión entre Moscú y Occidente sobre la interpretación de los hechos que rodearon la muerte del opositor.
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Expertos internacionales en derechos humanos y política rusa consideran que el caso Navalny sigue siendo un símbolo de la lucha contra la represión política en Rusia y de los desafíos para la transparencia judicial en el país. La disputa diplomática probablemente continuará marcando la relación entre Rusia y los países europeos involucrados.
Fuente: DW.


