Durante más de siete décadas, una singular cancha de fútbol se mantiene activa dentro de un antiguo cráter volcánico conocido como El Teoca, en el sur de la Ciudad de México. El espacio es utilizado cada semana por ligas locales que sostienen su funcionamiento de manera autónoma.
Ubicada a más de 2.600 metros de altitud, la cancha se encuentra rodeada de vegetación y forma parte de un entorno natural único en Xochimilco. Allí conviven el deporte amateur y la preservación del ecosistema del antiguo cráter.
La comunidad local ha sido clave en la conservación del campo. Desde su construcción inicial, hace más de 70 años, los habitantes han organizado faenas y torneos sin intervención externa, defendiendo el control del espacio frente a distintos proyectos.
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El lugar también ha comenzado a ganar notoriedad internacional en la antesala del Mundial 2026. Actividades promocionales y visitas vinculadas al torneo han puesto el foco en esta cancha, aunque sus organizadores aseguran que no reciben beneficios económicos.
Más allá del interés global, los jugadores destacan el valor comunitario del espacio. Para quienes participan en la liga, el campo representa identidad, tradición y pertenencia, reforzada por generaciones que han aprendido a jugar allí.
El Teoca, convertido en símbolo de resistencia comunitaria y deporte local, se mantiene como un punto de encuentro que combina historia, naturaleza y fútbol, sin perder su autonomía frente a la creciente atención mediática.
FUENTE: EFE.
IMÁGEN: EFE/Tomás Pérez.


