En el marco de las actividades por el Día de la Memoria, la ciudad de Puerto Madryn vivió una jornada cargada de emoción, reflexión y compromiso colectivo. Uno de los momentos más significativos fue la inauguración de una calle con el nombre de Abuelas de Plaza de Mayo, un reconocimiento a su lucha histórica por la verdad y la identidad.
El homenaje no solo recordó a las víctimas de la última dictadura cívico-militar (1976-1983), sino que también puso en valor el papel fundamental de la ciencia en los procesos de memoria, verdad y justicia.
Soledad Leonardi, del Programa Ciencia e Identidad, expresó en diálogo con Radio 3: «A 50 años del golpe estamos acá inaugurando el nuevo nombre de la calle de servicio, Abuelas de Plaza de Mayo, a partir de hoy, algo súper significativo, porque es la calle en donde tenemos la Universidad Nacional de la Patagonia y el CCT Conicet-Cenpat».
La integrante del programa destacó que el emplazamiento se da precisamente frente al centro científico más importante de la región, y señaló que se trata de «reivindicar el rol fundamental que tiene y tuvo la ciencia en la búsqueda de la memoria, la verdad y la justicia».
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Durante la dictadura, alrededor de 500 niños y niñas fueron apropiados ilegalmente y privados de su identidad. Desde entonces, las Abuelas impulsaron una búsqueda inédita que articuló ciencia y derechos humanos.
El organismo forma parte del nodo de la red del Banco Nacional de Datos Genéticos. «La gente que tiene dudas sobre su identidad se acerca al Cenpat a dejar sus muestras para ser cotejadas, así que es un compromiso enorme que asumimos y que hoy se ve reflejado en este acto», señaló la investigadora.
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Gracias al desarrollo de herramientas como el «índice de abuelidad» y la creación de bancos de datos genéticos, fue posible identificar a muchos de esos nietos y nietas, incluso décadas después. Estos avances científicos permitieron reconstruir vínculos familiares cuando los padres desaparecidos ya no estaban presentes.
Como parte de las acciones del Programa Ciencia e Identidad, se busca generar conciencia entre los jóvenes. En ese sentido, Leonardi indicó que el objetivo es «compartir con los estudiantes del secundario la evidencia científica que permitió demostrar los crímenes que cometió la dictadura, cómo la ciencia tuvo que desarrollar métodos que no existían para resolver estas cuestiones, y poder dar respuestas».
Hasta hoy, la organización ha logrado restituir la identidad de más de 140 personas, convirtiéndose en un ejemplo mundial del uso de la genética con fines éticos y sociales.


