Un estudio matemático de la Universidad Northwestern analizó 37.000 diseños históricos para demostrar que el regreso de las prendas no es casualidad, sino un patrón medible.
Científicos de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, han logrado transformar la creatividad de la indumentaria en datos numéricos. Mediante un nuevo modelo matemático que analizó vestidos femeninos desde 1869 hasta la actualidad, el equipo confirmó que las tendencias de moda siguen ciclos de aproximadamente dos décadas, impulsadas por la tensión social entre el deseo de diferenciarse y la necesidad de encajar.
El estudio, presentado en la Cumbre Mundial de Física en Denver, utilizó una base de datos de 37.000 imágenes para medir variables críticas como la posición del dobladillo, el escote y la cintura. Los resultados revelaron que estilos como las minifaldas o los cortes midi no aparecen de forma aleatoria, sino que alcanzan su punto álgido en ondas repetitivas que se manifiestan cada 20 años.
MIRÁ TAMBIÉN | A 30 años de su muerte, el legado de Niní Marshall sigue presente
Según los investigadores, esta oscilación responde a una necesidad constante de las nuevas generaciones por distanciarse del pasado reciente. Sin embargo, el modelo detectó un cambio significativo a partir de la década de 1980: la desaparición de una tendencia única y dominante. En lugar de un solo estilo impuesto, los datos actuales muestran una fragmentación hacia nichos de mayor diversidad donde coexisten múltiples longitudes y cortes.
Este hallazgo no solo valida la percepción popular sobre el regreso de la ropa de «épocas pasadas», sino que ofrece una herramienta científica para entender cómo se difunden las ideas en la sociedad. Mientras en el pasado las opciones eran limitadas, la variabilidad actual sugiere que la moda se ha vuelto menos uniforme, permitiendo que el ciclo de 20 años conviva con una libertad de elección sin precedentes.
Fuente: DW.
Foto: Pexels.


