Quedó demostrado en la Convención del Radicalismo. Gerardo Merino es el nuevo presidente y se consolida una alianza que va por más. El papel de los oportunistas de siempre. Las maniobras de Luque y la pifia de Biss. Lo que pasó y lo que vendrá en un partido que no quiere más pasado.
Todo quedó en una zambullida a una pileta que tenía poca agua. O a una vuelta a la manzana en un coche sin nafta. Eso que días antes parecía una “épica” para los soñadores de turno, les dio un baño de realidad. Gerardo Merino es el nuevo presidente de la Unión Cívica Radical del Chubut pese a todo lo que trabajaron para evitarlo. Nuevamente quedó demostrado que las injerencias nocivas terminan con un efecto boomerang: perjudicando a quienes pretenden imponerlas. Ahora, puede decirse que el radicalismo irá por la senda del diálogo y no de la confrontación. Que se jugará a que el rol del partido sea más firme que nunca. Y que, como en 2023 acompañará con fuerza al gobernador Ignacio Torres para que no vuelvan los años que dejaron a la provincia bajo un baño de inestabilidad política, injusticia social y escaso crecimiento.
Como ocurrió en varias oportunidades, hubo actores internos y externos que se asociaron para intentar deshilachar al partido. Intentando imponer nombres a los que nadie les quita su pertenencia radical, pero a los que todavía les falta un largo camino por recorrer. Nadie puede discutir (sería necio que lo haga) el sentido de pertenencia y el largo recorrido político del intendente de Rawson, Damián Biss. Fue bajo su presidencia que se forjó la alianza con Ignacio Torres para llevarlo a la gobernación en 2023.
Pero hay cuestiones de comportamientos que no se pueden soslayar. En aquel 2023, Biss también jugó sus fichas a la candidatura del caricaturesco Federico Massoni para evitar que Merino sea candidato en Trelew. Perdió. Y ahora tampoco le dio la nafta para imponer a Sergio Guajardo, un muchacho campechano y buenazo, pero al que le falta recorrido para que se siente en la cabecera de la mesa de la UCR.
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Equivocarse es de humano, claro. Pero tropezar varias veces con la misma piedra está despojado de toda lógica. Y mucho menos para un político de experiencia. “Hubiesen dejado la sede de la Convención en Trelew así volver con el c… roto les quedaba más cerca”, decían los pibes de la Juventud Radical. Un poco obsceno, claro. De todas maneras, Biss es un dirigente a recuperar. No puede permanecer agazapado esperando por algún diputado díscolo o un dirigente que pretenda dañar al gobierno de Ignacio Torres. Tal vez no sea su intención. Pero “la mujer del César no debe ser honesta, debe parecerlo”. Esto es que las personas con autoridad o relevancia pública deben evitar cualquier sospecha sobre su conducta y no solo actuar correctamente.
Y un párrafo para los oportunistas de siempre. Aquellos que son capaces de aliarse con el diablo con tal de lograr sus objetivos. Juan Pablo Luque es la cara de la derrota del PJ. Dejó al partido fuera del poder provincial después de 20 años. Sin embargo, todavía le da la cara para intentar torcer voluntades. ¿Fue un aliado de Biss? Eso nunca podrá corroborarse, aunque sonó con fuerza. Lo que se vio es que se colgó de cualquier cable que encontró en el camino para tratar de desestabilizar el desarrollo de una Convención que, con discusiones propias del disenso de la democracia, fue impecable. Y consagró al que tenía que consagrar.
Merino tendrá una ardua tarea desde ahora. Pero no hay dudas que está capacitado para cumplirla. Fortalecerá la alianza con el gobierno, pero sin perder la identidad, bandera que levantaron los agoreros de siempre divulgando lo contrario y a los que, sin duda, les salió el tiro por la culata.
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“Hoy es un día que vamos a tener que dar vuelta una página”, de “dejar de dar discusiones que no conducen a nada y evitar los enfrentamientos internos. El enemigo está afuera, no está acá adentro”, fueron las primeras palabras del intendente de Trelew. Y continuó: “todavía queda trabajo por delante para lograr una mayor representación de todas las localidades de la provincia”. En ese sentido, destacó la presencia del radicalismo en distintos gobiernos municipales y reivindicó la gestión partidaria, al señalar que la UCR “tiene intendentes en distintos puntos del país y debe fortalecer su identidad a partir de administraciones honestas, ordenadas y con planificación”.
De esta manera quedaron bien definidas las posiciones. Entre quienes pretendían un radicalismo partido, gritón y dueño y señor de todo el poder y los que pretenden una UCR que respete sus orígenes, dialoguista, contemporizadora y que se sume a lo que mejor le haga a la comunidad. No hay misterios en la política cuando los polos están tan opuestos. Lo que pasó en las últimas semanas con un grupo amigo de las agresiones quedó reflejado en la votación final.
Comienza un ciclo que seguirá respetando lo más sagrado para el partido que fundaron Irigoyen y Alem: la palabra. Respetarla ha sido parte de su gran historia escrita por verdaderos defensores de la democracia y la República. En Chubut se dio lo que se tenía que dar. Toda la parafernalia previa quedó sepultada en el olvido. De la mano de Gerardo Merino se continuará transitando un camino con el paso bien firme y la frente bien alta. Para darle al pueblo de Chubut lo que el pueblo de Chubut merece. Todo lo demás pertenece a discursos berretas, quedados en el tiempo.
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NADA SE PIERDE. El diputado nacional kirchnerista Juan Pablo Luque mantuvo una reunión con el intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvilli. Tras la misma y en un gran operativo mediático dijo que el encuentro fue para “comenzar a hacer cosas para que Comodoro vuelva a renacer con lo que Othar estuvo de acuerdo”. Raro, hace dos años y medio que el PJ gobierna en la ciudad del petróleo. Se acordaron un poquito tarde.
LA FRASE. “Hay que dar vuelta la página. El enemigo no está adentro, está afuera” (Primeras palabras de Gerardo Merino tras ser consagrado nuevo presidente de la Unión Cívica Radical).


