Un informe actualizado del INTA y organismos científicos de la región advierte sobre la caída en las precipitaciones, el retroceso de la nieve y la necesidad de reforzar la gestión del agua en la provincia.
Un nuevo análisis socioambiental de la cuenca del río Chubut puso el foco en la disponibilidad futura del recurso, la calidad del agua y los efectos del cambio climático sobre uno de los principales sistemas hídricos de la provincia. El trabajo fue elaborado por un equipo interdisciplinario en el marco del Comité de Cuenca del Río Chubut.
La actualización retoma un primer informe técnico presentado en 2021 e incorpora datos y tendencias relevadas entre 2022 y 2026. Según el documento, el objetivo es reunir información clave para mejorar la planificación y la toma de decisiones en un contexto de creciente tensión sobre el uso del agua.
“Este informe busca integrar las distintas dimensiones asociadas al agua y aportar información útil para la toma de decisiones”, explicó Marlene Bär Lamas, del INTA Chubut. La especialista remarcó que la intención es impulsar una planificación que contemple tanto las demandas sociales y productivas como la conservación de los ecosistemas vinculados al río.
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Uno de los puntos centrales del análisis es que cerca del 80 % del caudal del río se origina en la zona de cabecera y depende de las precipitaciones invernales. Sin embargo, desde la década de 1960 se observa una disminución sostenida de las lluvias y de la cobertura nival, una tendencia que se agravó en los últimos años.
El informe advierte que los escenarios climáticos proyectados anticipan una reducción progresiva de la disponibilidad de agua en el futuro. Esa situación plantea desafíos para el abastecimiento poblacional, las actividades productivas y el manejo integral de la cuenca.
En el plano ecológico, el estudio señala que el tramo inferior del río resulta especialmente vulnerable en períodos de escasez hídrica. En esas etapas se detectaron aumentos de salinidad, nutrientes, productividad biológica y temperatura del agua, además de una menor velocidad de circulación, condiciones que afectan los hábitats naturales y facilitan la expansión de especies invasoras.
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El grupo técnico trabaja de manera colaborativa desde 2014 y reúne a instituciones como el CENPAT-CONICET, la UNPSJB, la UTN y la Universidad del Chubut. Desde ese espacio, también se insiste en la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo, sumar indicadores ecológicos y avanzar en herramientas de alerta temprana para una gestión más eficiente y participativa del agua.
“Es fundamental fortalecer los espacios de coordinación existentes y pensar el agua como un bien común, donde todos los actores tengan participación vinculante y responsabilidad en su cuidado”, concluyó Bär Lamas.


