La donación de sangre en Argentina atraviesa una situación crítica marcada por un descenso sostenido de voluntarios, especialmente de quienes donan de manera habitual. Actualmente, solo el 42% de los donantes lo hace en forma voluntaria, muy por debajo de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, lo que genera un impacto directo en la capacidad del sistema sanitario para responder a las necesidades básicas y urgentes.
La baja en las donaciones se vuelve aún más pronunciada durante las fiestas y períodos vacacionales, cuando los bancos de sangre registran faltantes que derivan en demoras de cirugías programadas, interrupciones de tratamientos oncohematológicos y limitaciones ante emergencias. La sangre, un recurso que no se fabrica ni se compra, depende exclusivamente de la solidaridad social.
MIRÁ TAMBIÉN | La hermana de Messi se casa con un técnico del Inter Miami
Especialistas advierten que la demanda de transfusiones crece año tras año. El envejecimiento de la población, el aumento de cirugías complejas, los trasplantes y la mayor expectativa de vida implican un uso cada vez más intensivo de componentes sanguíneos. En ese contexto, la caída de donantes voluntarios y habituales se convierte en una amenaza estructural para la salud pública.
Entre las causas del fenómeno aparecen la desinformación, los mitos sobre la seguridad del procedimiento, el miedo al dolor o a sentirse debilitado, y la baja percepción del riesgo real: nueve de cada diez personas podrían necesitar una transfusión en algún momento de su vida. A esto se suman factores sociales y económicos, cambios en los hábitos alimentarios, mayor prevalencia de infecciones transmisibles y períodos de espera por tatuajes u otras prácticas.
MIRÁ TAMBIÉN | George Clooney llora la pérdida de su hermana Adelia
Desde el ámbito médico insisten en que revertir la tendencia requiere campañas sostenidas de concientización y un compromiso colectivo. Donar sangre de manera voluntaria y regular no solo garantiza la seguridad transfusional, sino que permite sostener tratamientos y salvar vidas. En un escenario de mayor longevidad y avances médicos, la solidaridad se vuelve un pilar indispensable del sistema de salud argentino.
Fuente: Infobae.


