Foto: Clive Rose/Getty Images (TyC Sports).
Una posible modificación en la forma de verificar la relación de compresión genera tensiones técnicas y políticas antes del inicio del nuevo reglamento.
La temporada 2026 de la Fórmula 1 aún no comenzó, pero ya está envuelta en una fuerte controversia técnica. A menos de un mes del estreno del nuevo reglamento, la FIA analiza modificar el método de medición de la relación de compresión de los motores, una decisión que podría impactar directamente en el rendimiento de Mercedes y sus equipos clientes, entre ellos Alpine.
El eje del debate está centrado en cómo se controla uno de los parámetros más sensibles de las nuevas unidades de potencia. Hasta ahora, la relación de compresión se medía en frío y con el motor detenido. Sin embargo, la Federación Internacional del Automóvil estudia aplicar un procedimiento con el motor en temperatura, aunque sin actividad dinámica, antes de las competencias o durante la homologación.
El límite técnico seguirá siendo 16:1, pero el conflicto se originó por la interpretación reglamentaria atribuida a Mercedes. Según trascendió, la escudería alemana habría desarrollado una solución que cumple con el valor permitido en condiciones estáticas, aunque podría superarlo cuando el motor alcanza temperatura de funcionamiento. Ferrari, Honda y Audi impulsaron el reclamo, al considerar que existe una “zona gris” en la normativa.
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En este contexto, Alpine sigue de cerca la evolución del caso. Como cliente de Mercedes, cualquier modificación en la validación técnica podría alterar el equilibrio competitivo previsto para el inicio del campeonato 2026. Incluso el nombre de Franco Colapinto aparece indirectamente ligado a la discusión, en función de los desarrollos que utilizará el equipo.
Desde la FIA aseguran que el límite reglamentario no se modificará, pero sí podría ajustarse el método de control para garantizar equidad. Este tipo de cambios no requiere unanimidad: alcanza con el aval del organismo rector, la F1 y cuatro de los cinco fabricantes de motores, lo que posiciona a Red Bull Powertrains como actor clave en la definición.
Mercedes, por su parte, defiende la legalidad de su diseño y sostiene que cualquier modificación en esta instancia implicaría alterar las reglas antes del debut en pista. Toto Wolff fue categórico al afirmar que el texto reglamentario “es claro y no admite interpretaciones alternativas”. Así, la Fórmula 1 vuelve a demostrar que las batallas técnicas y políticas comienzan mucho antes de que se apaguen los semáforos.
Fuente: TyC Sports.


